Hipermédula, Congreso Iberoamericano de Cultura

Dos días de encuentro en el Congreso Iberoamericano de Cultura.

 

Luego de varios días de trabajo intenso durante el Congreso Iberoamericano de Cultura, nos sentamos a pensar en lo que sucedió entre el 22 y el 24 de Noviembre en Zaragoza, una ciudad acogedora y bella, en la cual se organizó este masivo evento que congregó a cientos de personas de los puntos más remotos de Iberoamérica.

 

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Dos secciones – ponencias y experiencias- dos edificios monumentales, los participantes de Emprende con Cultura y entre todos estos actores el diálogo constante que versó sobre las problemáticas más interesantes de la cultura digital y cultura en red, la línea temática motriz del encuentro.

El Congreso abrió con la conferencia de Daniel Innerarity , que se definió a sí mismo como aguafiestas y planteó entre los temas más sobresalientes, la necesidad de pensar la tecnología desde lo reflexivo para evitar un entusiasmo cegador que nos haga perder la dimensión humana de la técnica. Dentro de esta misma línea de pensamiento, el sociólogo francés Frédéric Martel también sostuvo una idea social de la tecnología y las redes, dentro de la cual, lo más destacado fue comprender a Internet como una multiplicidad socio-geo-política en la que es la diversidad y no el gesto globalizante lo que la impulsa al cambio continuo y a la inclusión de individuos antes fuera de todo circuito cultural.

Uno de los temas del momento, la piratería tuvo su espacio en casi todas las ponencias. La pregunta más interesante podría resumirse en Cómo creamos nuevas formas de productos culturales y nuevas formas de circulación de los mismos que puedan competir y sostener económicamente a los actores culturales como músicos, escritores, etc, pero que a la vez puedan ser recirculados sin infringir normas legales ni tampoco atentar contra el derecho del autor de cobrar por su trabajo. Respeto al autor y respeto al público y al medio, nuevos formatos de circulación en los que los móviles y tablets están cumpliendo hoy un rol fundamental al mostrarnos el camino.

Otro de los ejes del Congreso fue la problemática de la injerencia de los Estados en el desarrollo tecno-cultural de un territorio. En una mesa debate muy interesante coordinada por José Ma. Lassalle, grandes referentes como Alberto Fesser, -uno de los socios de La Fábrica Cultural – Jorge Coscia, Ministro de Cultura de la República Argentina, Jorge Restrepo, Director de Apropiación de Tecnologías del ministerio TIC de Colombia debatieron justamente hasta qué punto puede el Estado intervenir en este desarrollo, si no es esto más bien de competencia privada, si no se debe fomentar justamente a que los privados se encarguen del desarrollo tecnológico y cuándo la intervención pública se vuelve fundamental. Con posturas encontradas, los participantes manejaron términos como brecha digital, inclusión, capital y dejaron claro que la política económica y sobre todo la filosofía política de cada estado determina la inclusión tecnológica y las posibilidades sobre todo para los sectores más necesitados. Programas como Conectar Igualdad o similares han permitido al menos un comienzo o un acercamiento a la tecnología. Lo mismo que en la discusión sobre los derechos de autor y los materiales que circulan por la red, el punto de equilibrio es muy difícil de visualizar en un escenario tan cambiante como Internet, en donde cada dispositivo nuevo cambia las reglas de juego, de acceso, de pertenencia, de códigos en común.

La Anilla Cultural, un ágora de lo audiovisual y la experimentación contemporánea tuvo su espacio en una mesa poblada por exponentes muy destacados. Alexandra Buroto, Juan Insúa, Claudia Velázquez y Daniela Bobbio debatieron en torno a su experiencia.

Los finalistas del concurso Emprende con Cultura tuvieron la oportunidad de asistir al Congreso y permanecer en una residencia cuyo objetivo era potenciar los proyectos y las presentaciones. Muy destacable la cantidad de ideas relacionadas a la recuperación, archivo y pensamiento de las lenguas originarias, la cultura propia de cada país y sus potenciales turísticos, patrimoniales y culturales en general. Fue el mismo Príncipe de Asturias quien entregó personalmente este premio a los seis ganadores Iberoamericanos.

La zona de experiencias fue realmente lo más interesante del Congreso. Tanto por su formato, ponencias cortas en la que cada participante presentaba su proyecto ante un público que luego podía formular preguntas, como así también por la calidad de los trabajos. Para algunos ejemplos de esto, Grace Quintanilla presentó el Centro de Cultura Digital de México y propuso entender a los jóvenes como los grandes productores de contenido de la web. José Murilo Carvalho Junior Coordinador de Cultura Digital del Ministerio de Cultura de Brasil que nos habló de las nuevas posibilidades para el estado de interactuar con la sociedad. Poder construir propuestas que emanen tanto del estado como de la población justamente para que se ajusten mucho más a las necesidades reales de un pueblo y no tanto a la percepción de la clase política. Pensar en portales para el turismo en Brasil organizados como redes sociales en las que participen quienes viven en estos lugares. Marcos García el co-responsable de MediaLab Prado nos contó de qué se trata un lab, y cuál es la noción de tecnología que allí se maneja. La tecnología no tanto como una virtualización de lo real sino como una ampliación de las posibilidades de lo real para una vida mejor. Fabián Blanco, el Coordinador del Centro de Producción e Investigación Audiovisual (CePIA) Argentina, nos comentó algunos números que permiten ver de qué forma las instituciones audiovisuales de los estados pueden transformar una sociedad de consumidora de productos culturales a productora y exportadora de material de primera calidad.

Hipermedula.org tuvo su espacio también dentro de la zona de Experiencias realizada en Etopía, un centro de artes multimediales muy a la altura de las circunstancias. Pudimos mostrar nuestra plataforma y nuestra propuesta conceptual y filosófica, intercambiar experiencias con otros participantes tanto ponentes como público y contamos con un stand informativo permanente en el que el público podía navegar nuestra web en tablets preparadas para estos fines.

Quedaron en el tintero muchas cosas: Las otras formas de exclusión que plantea lo digital, las otras posibilidades que se abren a partir de la idea de cultura libre, y tal vez un debate más largo y profundo acerca del rol y la necesidad del apoyo y el financiamiento público para tener una cultura que aspire a más libertades y no tanto a un circuito comercial basado en la mera ganancia. Nuevas formas de financiamiento, microfinanciamiento, alternativas a las redes sociales y la gran ausencia, el costado medioambiental de la tecnología que es o al menos debería ser siempre un tema de agenda ya que no es posible hablar de tecnología sin pensar en obsolescencia programada, desecho tecnológico, países productores de dispositivos, sus leyes, extracción minera, etc. Decimos que quedaron en el tintero y también afortunadamente, porque esto nos permite generar nuevos cruces entre individuos e instituciones justamente para poner en común el resultado de un evento realmente inspirador.

Destacamos de nuestro tiempo en el Congreso, la capacidad de producción de los individuos que participaron: los proyectos muchos de ellos asombrosos; la valentía de poner en marcha ideas que no son necesariamente rentables económicamente hablando pero que dejan una huella importantísima en el quehacer cultural de la región; la organización del Congreso, en un espacio muy hermoso y con todo funcionando casi a la perfección, horarios, movilidad, espacios de trabajo. La amabilidad con la que fuimos tratados tanto por organizadores como por un público ávido de intercambiar datos, experiencias y en muchos casos, en el nuestro al menos, muchas felicitaciones que nos han dejado llenos de gusto por lo que hacemos. El tercer día del congreso se nos acercaron tres personas para decirnos que estaban en España en ese momento por becas de las que se anoticiaron a través de Hipermedula.org
Saber que nuestro trabajo sirve, que dejamos huellas, que acercamos oportunidades, personas e instituciones ha sido nuestra mayor satisfacción y nos ha dado renovadas ganas de ampliar nuestra publicación para ofrecer aún más opciones a un público más amplio.

Muchas gracias

Zaragoza, Noviembre 2013

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