Hemiciclos, The White Lodge

Fechas
Miércoles 29 de abril ’15 - 18:30 hs.

Córdoba, Argentina. 29 de abril de 2015. 18:30 h
Muestra Hemiciclos
The White Lodge
Av. Emilio Olmos 15 4N.
C: 0351 155721307
galeria@thewhitelodge.com.ar
www.thewhitelodge.com.ar
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Hemiciclos de Ramiro Chaves

 

The White Lodge presenta la exhibición de trabajos realizados por Ramiro Chaves a propósito de su muestra titulada Hemiciclos, el día miércoles 29 de abril de 2015 a las 18:30 hs en el espacio de nuestra galería, Av. Emilio Olmos 15 4N.

Hemiciclo: Signo abierto, contenedor, estructura blanda, subibaja, enlace, par de ojos, lente cóncavo, recorrido y espera, olas, ondas, libro, viento, sonrisa, señal, vuelo, senos, montañas, cola, palmera, wifi.
Es una forma abstracta detrás de lo aparente, metáforas donde convergen ideas propias sobre lo documental e histórico, lo infantil y lo obsceno, lo geográfico y lo tecnológico, lo cosificante, lo extraordinario y lo atemporal.
En Hemiciclos encontramos piezas de un relato poético, imaginario de voces que nos conversan historias lacustres.

La exhibición contará con piezas fotográficas, dibujos y esculturas. Las mismas evocan a la laguna Mar Chiquita, entre obras producidas para la muestra y otras de series anteriores que recorren 15 años de producción local.
Como espacio independiente y de autogestión local estamos muy orgullosos de poder presentar por primera vez de manera individual en Argentina esta exposición de Ramiro Chaves, que consideramos central en nuestra programación para este año. Esta ocasión brinda la posibilidad al público local de acercarse a la obra del artista que a pesar de ser aún joven y emergente ya cuenta con amplia trayectoria y proyección internacional.

UNA PREGUNTA SOPLADA EN LA NUCA QUE DURA 15 AÑOS.
Texto de Daniel Aguilar Ruvalcaba sobre la exposición Hemiciclos.

1. Ramiro Chaves me dice por Facebook “habla de la torre”. Hay árboles, muros, faros, edificios, banderas, antenas, palos, estrofas pero también flamengos gigantes, fluorescentes, que tragan humanos y además son de piel transparente. Alcanzo a distinguir la silueta de hombrecillos dentro del aparato digestivo del ave momentos antes de ser transformados en caca.

2. “Eres un arquitecto de la implosión” le dije. Se quedó cavilando y de pronto me enseñó la foto de una implosión en una laguna de Córdoba que lucía como una corona de betún sobre el agua. Puso un vídeo en YouTube, un experimento de implosión ejecutado por aficionados, demasiada tensión, en espera de que un objeto se contraiga y haga un sonido sugestivo “pluff”.

3. Una exploración anal por implotar la fotografía y hacerla sonar desde adentro, pero no sin antes tocarla. La fotografía es laguna, reserva natural de espejos blandos, y si miramos atentamente hallamos huellas. Siendo exactos: huellas de mesías, donde lo líquido cobra un orden ético otro, frente a sus índices es un sólido flácido que imprime imagen y semejanza.

4. En el fondo de la laguna las hemorroides florecen y a su vez descansa una de las grandes contradicciones de nuestra época: la horizontalidad como vértice. Venas inflamadas que gotean y molestan, fragmentos de verticalidad embrionaria que impiden tomar postura, hacerla de pedo tranquilamente. Las hemorroides como piedra angular y ojo de agua de la civilización.

5. Los murciélagos que se concentran alrededor del ano inundado, vuelto laguna, están provistos de fidelidad inalámbrica es decir de Wi-Fi. Las hemorroides producen una señal abierta poseída por un internet de frecuencias idénticas a la voz de una sirena disléxica llevando pues a los murciélagos a estrellarse forjando así superficies de konztlsionez mal escritas.

6. Debajo de la tortilla del paisaje hay un ano empapado y sin ventilación. Las horadaciones que las serpientes han construido debido al calor (irradiado por las señales de internet de las hemorroides) son útiles para el ecosistema de la laguna pues facilitan el tránsito de monitos con osteoporosis que absorben humedad anal haciendo succión de los puntos de fuga.

7. Entonces la motorización del horizonte es posible y permite el crecimiento excesivo de las hojas y ramas de las hemorroides en la superficie de la laguna. Los frutos que caen al agua jamás se hunden, tocan sutilmente el agua y ruedan, dejando huellas en la superficie. Se puede reparar que más tarde se convierten en murciélagos con ojos de hemorroide sangrante.

8. Al mirar la bandera con el sol atrás, la que comprende al día, me doy cuenta que el mayor peligro que acecha al paisaje de la laguna es la luz que ondula el cuerpo de la tela. Esa luz trastoca sombras y suelta anzuelos a peces muertos. Cuando hablo de luz, sin duda me refiero al tiempo que camina y se cuela por los poros de la tierra para llegar a otra tierra.

9. Otra tierra vacía que goteará, moldeará estalactitas de carne, hemorroides. En la laguna hay un ícono que señala cuánto Wi-Fi nos queda si estamos a punto de perder el paisaje de la red (regreso al ano monosílabo que pedorrea ecos). El ícono es un reloj de arena Wi-Fi, con ano y esfínter, que aprieta lo suficiente para abastecer de agua la red de otro planeta.

10. La posibilidad de acelerar el proceso e implotarlo todo. Presionar el botón con la mano cubierta de mosaicos y flush asumir la responsabilidad de distinguir la fisonomía de la laguna ensanchada por una espiral que lo licua todo por otro lado, guisado turbio, irreconocible. La víbora de piel de aceituna traga monitos dentro de un jacuzzi de vino que desciende.

11. Montañas de puntas tiradas, pájaro débil y siete despojos de serpiente que se juntan. Ramiro repetía las palabras “ano”, “anal” lo cual me hizo especular sobre la horizontalidad y la verticalidad. Los dibujos en esta laguna (Ramiro no crea imágenes descubre lagunas) consiguen este entendimiento: la horizontalidad como vértice y la verticalidad como horizonte.

12. La verticalidad como horizonte. En el jacuzzi de vino se reconoce el infalible amarillo de la sangre de la cadena de ensamblaje. Me pregunto “¿de qué está hecha la energía que sustenta a la laguna?” Osteoporosis, caries, huesos esponjosos. Parece ser que ante la motorización del horizonte las várices, aguijoneadas por astillas de calcio guango, se desigualan.

13. Si vuelvo a mirar al agua de la laguna puedo decir que siento cómo las ondas rebotan en mis ojos, puedo decir que el agua es una resonancia de la luz, un efecto visual, una broma pesada. Lo que veo no es agua, lo que creo por agua se mueve más rápido, pesa más de lo que suponía. Habrá que atacar certezas y desconfiar de lo que una hemorroide puede o no hacer.

14. El perro y los puntos rojos. Las gotas de cebolla que esconden otras capas con gotas de cebolla. Los cangrejos en el hemiciclo antes de ser sacrificados. El automóvil y el manejo de su propia perspectiva. Las serpientes con ojos de hemorroide. La pupila con el Wi-Fi que pizca el algodón y recolecta la papa. Los fantasmas en la arena como papalotes invertidos.

15. Ramiro Chaves me dice por Facebook “habla de la torre”. Hay árboles, faros, edificios, antenas, estrofas, flamengos, pero también torres de sal, levantadas con adobes de memoria, formaciones de calcio en el cráneo, recuerdos empedrados, ojos de agua salada que fraguan lagunas en la cabeza. Las torres, girasoles en búsqueda de la luz que nos alumbró de niños.

 

Sobre el artista

Ramiro Chaves nace en 1979 en Córdoba, Argentina. Estudió Cinematografía y TV en la Universidad Nacional de Córdoba y Fotografía en la Escuela de Artes Lino E. Spillimbergo. Vive y trabaja en México desde el año 2002. Su trabajo es una aproximación metodológica personal a preguntas sobre luz, historia, memoria, identidad y la manera en la que estas ideas producen lenguaje, imágenes y cosas. Ha desarrollado proyectos que exploran varios aspectos relacionados al legado de la arquitectura modernista latinoamericana, sus despliegues ideológicos y devenires contradictorios en contextos en los cuales esta modernidad se ha instalado incómodamente. Considera su práctica como una experiencia transversal que juega con la forma de diversas herencias históricas utilizando la fotografía como punto de partida crítico sobre la imagen, pero expandiendo su trabajo hacia la escultura, video, diseño arquitectónico, dibujo, poesía, investigación de archivos y diseño editorial.

Sobre la galería

The White Lodge es un joven espacio de exhibición cuya mirada parte de la imagen fotográfica como estímulo para elaborar un discurso sobre el quehacer contemporáneo.
En su corta trayectoria de casi 2 años de vida ya cuenta con una importante lista de exhibiciones y participación en ferias nacionales e internacionales, entre las que cabe destacar el premio En Obra de Chandón a mejor galería en la edición 2014 de ArteBA.

+ info www.thewhitelodge.com.ar

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