Small Data Lab de Daniel Canogar

 

Pamplona, España. Hasta el 6 de octubre de 2019.
Exhibición Small Data Lab de Daniel Canogar
Museo Universidad de Navarra
https://museo.unav.edu

 

 

Arte Realizado con viejas tecnologías en la era del Big Data

Daniel Canogar Inaugura ‘Small Data Lab’ en el Museo Universidad de Navarra

 

Título: Small Data Lab
Autor: Daniel Canogar
Produce: Museo Universidad de Navarra
Fechas: 10 de abril – 6 de octubre de 2019
Lugar: sala Torre
Número de piezas: 12

 

El artista Daniel Canogar inició su residencia en la Colección del Museo Universidad de Navarra durante el curso 2015-2016. Su visita a la colección facilitó la revisión de los parámetros en los que se había desarrollado su trabajo Small Data y le permitió generar nuevas piezas que continuaran aquella serie.

En la exposición Small Data Lab se presentan las tres nuevas piezas que el artista ha generado, resultado de su residencia en el programa Tender Puentes, acompañadas por nueve piezas de la serie Small Data, pertenecientes a la colección particular del autor y a la Colección del Museo Universidad de Navarra.
En plena era del Big Data, la muestra vincula la recuperación de tecnologías y aparatos que han quedado obsoletos, como los DVD, discos duros, vídeos VHS, circuitos electrónicos y antiguas calculadoras, entre otras, con la creación de obras de arte a través de la escultura y el vídeo.

Daniel Canogar (Madrid, 1964) recibió un master con especialización en fotografía de la New York University y el International Center for Photography en 1990. Ha realizado diversos trabajos en espacios públicos, entre los que destacan Waves instalado permanentemente en el atrio del Houston Center en Houston; Travesías, realizado para el atrio del Consejo de la Unión Europea en Bruselas y Constelaciones, el mosaico fotográfico más grande de Europa en el Parque Madrid Rio. Entre sus últimos proyectos destaca Storming Times Square, una intervención de vídeo en 47 de las pantallas de Times Square. Sus trabajos se han expuesto en el Museo Nacioanl Centro de Arte Reina Sofía, el Palacio de Velázquez, Madrid; Bitforms Gallery, Museo de Historia Natural, Nueva York; Museo Andy Warhol y Mattress Factory Museum; Pittsburghm entre otros.

 

 

 

 

Las obras que conforman el proyecto LAB surgen como respuesta a la invitación por parte de los comisarios del Museo Universidad de Navarra, Rafael Levenfeld y Valentín Vallhonrat, a participar en el programa Tender Puentes, dialogando con la colección del Museo. Inmediatamente me interesaron los 25 daguerrotipos que hay en este archivo como fuente de inspiración. Las superficies reflectantes de estas tempranas fotografías subrayan la naturaleza especular de toda imagen, siempre bailando entre lo que está y no está. Pero es sobre todo el carácter objetual del daguerrotipo, con sus estuches aterciopelados que los protegen, lo que me atrae especialmente de este periodo inicial del medio fotográfico. Como artista que siempre ha investigado la materialidad de los medios audiovisuales, el daguerrotipo capta ya en los inicios la ambigüedad imagen/objeto que tanto me ha fascinado a lo largo de mi carrera.

Mi contribución a Tender Puentes aúna la historia de la fotografía con mi propia arqueología artística y mis inicios en la fotografía. Para realizar estas obras decidí rescatar las cajas que contenían los restos de mi antiguo laboratorio fotográfico, abandonados repentinamente cuando la fotografía digital irrumpió en mi vida. El reencuentro con estos materiales me conmovió: resultaban muy familiares y, simultáneamente, sentía que pertenecían a otra vida muy lejana en el tiempo. Desde los catorce años pasé infinitas horas en la oscuridad del laboratorio. Bajo la luz roja y el olor a químicos, mágicamente vi emerger tantas imágenes, y con ellas, emociones artísticas que eventualmente me llevaron a comprometerme profesionalmente con el arte de la fotografía.

 

7. Small Data, 2014-2016.

AC. Small Data, 2014-2016

CIS. Small Data Lab, 2014-2016. Daniel Canogar

CMYK. Small Data, 2014-2016. Daniel Canogar

Game-Over. Small Data, 2019

HDD. Small Data, 2014-2016

Lab 1. Small Data, 2018. Daniel Canogar.

Lab II. Small Data, 2018. Daniel Canogar.
Lab III. Small Data, 2018. Daniel Canogar.

Optical. Small Data, 2014-2016. Daniel Canogar

PCB. Small Data, 2014-2016. Daniel Canogar

VHS. Small Data, 2014-2016. Daniel Canogar.

 

Para materializar el proyecto LAB elegí una cubeta de laboratorio, unos chasis portaplacas de gran formato 9×12 y un espejo. A pesar del contexto fotográfico de la serie, es en lo digital donde realmente se remontan los orígenes de estas obras. En el 2014 fui invitado por el Montalvo Arts Center, en Silicon Valley, en California, para hacer una residencia artística en su sede. Este centro artístico está especialmente interesado en promover proyectos que fusionan arte con tecnología. Tras una fase de investigación, me adentré en el mundo del Big Data, queriendo realizar un proyecto audiovisual con las huellas digitales que dejamos en Internet. Tuve entrevistas con destacadas empresas tecnológicas de Silicon Valley, requiriendo su ayuda para poder acceder a la información que guardan de nuestra interacción con sus productos y servicios. En mi investigación del Big Data descubrí que sus aplicaciones médicas prometen curar muchas enfermedades, uno de los aspectos realmente positivos de esta nueva tecnología. Pero también entendí cómo Internet se había convertido en un gran aparato orwelliano que nos vigila constantemente. Las redes sociales y los buscadores de Internet registran cada uno de nuestros movimientos en la web para poder crear perfiles de cada uno de nosotros.
Nuestro data es monetizado al ofrecerse a empresas que pueden crear sofisticadas campañas publicitarias centradas en nuestros gustos más íntimos. Tras tres meses de reuniones y una frustración en aumento, me di cuenta de que no iba a conseguir acceso a estas fuentes de datos: las empresas tecnológicas guardan celosamente esta información y solo la venden al mejor postor con fines exclusivamente comerciales. Volví a mi estudio de Madrid cabizbajo, consternado por lo que había descubierto del mundo de Big Data, y con una necesidad imperiosa de volver al quehacer artístico y enterrar mi papel de “vendedor de proyecto” en el que me había convertido en los últimos meses.

Como artista fascinado por la tecnología y sus aplicaciones artísticas, tuve la necesidad de reconciliarme con ella tras la experiencia en Silicon Valley. Esto lo conseguí volviendo al pasado, buscando basura electrónica y rescatando objetos de consumo electrónico que habían tenido un protagonismo en el pasado: reproductores de VHS, lectores de DVD, calculadoras, Game Boys de los años 90, circuitos electrónicos de los 70, scanners e impresoras, móviles y otros aparatos descartados por quedar obsoletos. Intenté dar una nueva vida, una nueva oportunidad, a estos aparatos rescatados del olvido. Colocados sobre unas baldas, proyecté sobre ellos animaciones de vídeo que parecían volver a traerlos a la vida.

La serie investigaba la vida y la muerte de la tecnología y nuestro apego emocional a muchos de estos aparatos tecnológicos, que en su momento fueron verdaderos milagros de ingeniería. Como homenajes a estos pequeños artefactos del pasado, intenté captar la cara más humana de la tecnología. Otra obra significativa en los orígenes de LAB es Sikka Ingentium, otro homenaje a una tecnología obsoleta: en este caso, el DVD. Obra producida y finalmente adquirida por el Museo Universidad de Navarra, explora nuevamente la ambigüedad imagen/objeto. También es importante en este proyecto una revisión del concepto de archivo, un eje central de la colección fotográfica del Museo. Las 2.400 películas en formato DVD que forman parte de la obra fueron visionadas y de cada una de ellas fueron extraídos extractos de las películas. Estos fragmentos fueron posteriormente proyectados sobre las superficies reflectantes de los DVDs.

Sikka Ingenitum intentaba contestar algunas preguntas, entre ellas: ¿qué ocurre con nuestra memoria cuando un formato fundamental de nuestra generación para almacenar información se tira a la basura? ¿Como confrontamos sistemas antiguos de almacenamiento basados en soportes matéricos – el libro o el DVD – con el abismal y siempre cambiante archivo que es Internet? Sikka Ingentium explora nuevamente el estatus ambiguo entre imagen y objeto, donde tanta importancia tiene la presencia física/escultórica del DVD como las proyecciones de películas que caen sobre su superficie. A la hora de explorar la colección fotográfica del Museo Universidad de Navarra, descubrí una conexión directa entre la superficie reflectante del daguerrotipo y el efecto espejo de los DVD. Con las superficies especulares de ambas, encontré un hilo conductor histórico signifi cativo, una continuidad en los artefactos creados para la producción, almacenamiento y circulación de imágenes que me pareció significativo. Para mi contribución a la colección Tender Puentes quería enfatizar el carácter reflectante, y también objetual, del soporte fotográfico. Mis obras para la colección Tender Puentes conectan el daguerrotipo con mis propios inicios e idilio con el universo de la imagen.

LAB 1, por ejemplo, consiste en una cubeta de revelado fotográfico. Sobre el interior de la cubeta se proyecta una animación roja líquida – evocando el revelador – que se balancea de un lado a otro de la cubeta. No hay papel fotográfi co ni líquido, solo queda una memoria fantasmagórica del proceso de revelado. Esta obra me trae recuerdos de tantas horas pasadas vigilando un papel expuesto meciéndose en la cubeta mientras que, casi diría milagrosamente, aparecía la imagen fotográfica. La cubeta queda postrada sobre una balda, como si fuera un artículo arqueológico de otra civilización, quizás contenedora de procesos alquímicos ahora ignorados. El componente escultórico de LAB 2, por otro lado, son dos chasis potraplacas de gran formato 9×12 cm. Colocadas también sobre una balda, proyecto sobre su superficie detalles de los daguerrotipos de la colección del Museo Universidad de Navarra: un ojo, una boca, un paisaje, pero sobre todo, muchas texturas, arañazos y desperfectos encontrados en estas antiguas imágenes fotográficas. Son precisamente estas imperfecciones las que más echo de menos en las fotografías digitales actuales, frecuentemente retocadas hasta convertirse en representaciones planas y carentes de vida. Desaparece de esta forma la textura característica de lo fotoquímico, con sus motas de polvo, su grano, sus arañazos, que tanto remiten a la huella que el ser humano deja en su manipulación de la imagen. Otro elemento destacado en LAB 2 es la simulación del abrir-ycerrar de las guillotinas de las placas 9×12. Este movimiento remite al parpadeo del ojo, abriéndose y cerrándose, pero también al obturador fotográfico que permite que la luz penetre la oscuridad y queme la emulsión fotográfica.

LAB 2 se remonta al legado histórico del medio fotográfico, descubriendo como en las tecnologías visuales del momento está encerrado el ADN de aquellos que le precedieron. Me interesa destacar esta continuidad a lo largo del tiempo y cómo la cultura visual de la era moderna está presente en nuestras tecnologías digitales del momento. Finalmente LAB 3 se remonta a mis memorias trabajando incansablemente con la ampliadora fotográfica. Había algo especialmente misterioso de la fisicidad del haz de luz proyectando el negativo fotográfico sobre el papel fotosensible. La proyección vertical del vídeo de LAB 3 imita la configuración de la ampliadora fotográfica, solo que en esta ocasión, la imagen proyectada cae sobre un espejo, que a su vez refl eja la animación sobre la pared. Esta animación consiste en fantasmagóricos rostros, deformados por el ángulo de proyección, extraídos de los retratos que componen la colección fotográfica de daguerrotipos del Museo. Vuelve a aparecer el espejo como referencia al daguerrotipo, pero también al carácter fantasmagórico de toda imagen, bailando en el umbral entre presencia y ausencia. Las tres obras que componen la serie LAB son realmente una continuación de mi serie Small Data, solo que en esta ocasión es mi propio pasado fotográfico, ahora medio obsoleto, el que se convierte en el centro de mi atención. Estas obras se acercan íntimamente a mi relación con la imagen fotográfica y consiguen filtrar desde mi particular biografía audiovisual a la colección del Museo de la Universidad de Navarra.

Daniel Canogar

 

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