Un cuerpo que mira, Programa Impulso Cazadores 2022

 

Ciudad de Buenos Aires, Argentina. 29 de septiembre al 22 de octubre 2022.
Un cuerpo que mira
Obras en residencia
Programa Impulso Cazadores 2022
Fundación Cazadores
Villarroel 1438 – CABA
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Un cuerpo que mira

Programa Impulso Cazadores 2022

Obras en residencia

El Programa Impulso Cazadores está direccionado a acompañar procesos artísticos en desarrollo, brindando colaboración tanto en la instancia de gestación de la obra como en la etapa de su consumación en sala. Se enfoca principalmente en artistas activxs que se encuentran abocadxs a experiencias transdisciplinares, como desplazando los bordes de sus disciplinas de origen, o transportando sus cuerpos a materialidades que aún no habían transitado.

Para tal fin, cada artista -seleccionadx por convocatoria abierta- cuenta con el acompañamiento de un tutor invitadx, un espacio de trabajo, la colaboración del equipo de Fundación Cazadores y la sala de exhibición.

Dirección del Programa:
Mariana Obersztern

Juradx de selección de proyectos:
Diego Bianchi, Maricel Alvarez, Gonzalo Aguilar y Teresa Riccardi

Tutorxs invitadxs:
Osías Yanov, Florencia Rodríguez Giles y Lisandro Rodríguez

Cronograma de exhibiciones

29 de septiembre al 22 de octubre 2022
Un cuerpo que mira
de Pablo Cavallo
Tutoría: Osías Yanov

27 de octubre al 19 de noviembre
Espacio de rehabilitación háptica
de Marina Daiez
Tutoría: Florencia Rodríguez Giles

24 de noviembre al 17 de diciembre
Sexto continente
de Estrella Herrera, Loli Mosquera, Diego Spivacow y Celeste Rojas Mugica
Tutoría: Lisandro Rodríguez

 

Un cuerpo que mira

Pablo Cavallo es pintor. En Un cuerpo que mira, Pablo se propone inserto en una trama de mecanismos y se dispone a habitar esa instalación compuesta por altas dosis de pragmatismo y capricho en idénticas proporciones, como si el recorrido que lleva a cabo, una suerte de “ruta de las pinturas”, fuera un mapeo personal a transitar y a develar.
Las cinco máquinas que ha construido, y dentro de las que pinta, son soportes para sus cuadros y, a la vez, obstáculos. O, considerado de modo inverso: son obstáculos que, al tiempo que generan una resistencia incómoda, prontamente se erigen en una suerte de soporte ideal, una situación excelsa para pintar en y desde ella.
Si bien el entramado de máquinas es exógeno, ya que Pablo lo emplaza fuera de su cuerpo y en el espacio de la sala, lxs espectadores no tardarán en advertir que esos diversos cruces de caminos que conquistan al artista, o que en ocasiones incluso lo expelen, han sido originados también desde dentro de su cabeza.
De este modo, la instalación performativa puesta en acción produce una lógica de duplicaciones y extrañamientos que, en lugar de distanciar partes, las conecta instaurando articulaciones que no hubieran podido producirse si antes no se escindían. Es así que, mediante una vía sinuosa e improbable, la pieza consigue -tal como de algún modo lo sugiere el nombre que comporta – que sus partes puedan mirarse entre sí.

                                                                                                                       Mariana Obersztern

 

En la historia de las artes electrónicas se pueden visualizar una serie de obras o dispositivos, que suelen reemplazar al cuerpo que pinta de la escena de producción: brazos robóticos, inteligencia artificial aplicada a la representación de imágenes, herramientas excéntricas que por medio de la mecánica y la automatización despliegan una serie de patrones gráficos, manchas, o imágenes de gran complejidad. Dichos antecedentes, exponen una obsesiva observación sobre el propio cuerpo y una mecánica dedicada a la mímesis. Esta insistencia tecnológico-humana por reproducir el movimiento del cuerpo es una empresa obsesiva y, en muchos casos, de una finura ridícula.
Un cuerpo que mira resuena en esta tradición, invirtiendo el lugar donde la electrónica y la mecánica se asientan. El cuerpo no desaparece de la escena en esta ocasión y el soporte es el que almacena la robótica.
En esta propuesta la maquina vuelca, se rompe, se oculta, gira y se desplaza, en una coreografía regulada por la acción de pintar, en un aprendizaje no declarativo.
                                                                                                                   Pablo Cavallo

 

Pablo Cavallo

Nació en Buenos Aires en 1985. Se formó en la UNA, realizó un Posgrado de Educación Tecnológica en FLACSO y actualmente cursa la Maestría en Artes Electrónicas de la UNTREF. Da clases de pintura y se desarrolla dentro del ámbito de la educación dedicada a la programación educativa. Como artista visual, participó de espacios de formación como PAC, Programa Interactivos, Programa de Artistas (UTDT), clínicas de obras autogestionadas y talleres de arte. Participó de ferias nacionales e internacionales y trabajó en la galería Pasto (2012-2018).

 

Ficha técnica y artística
Un cuerpo que mira
de Pablo Cavallo
Vestuarista: Mutante Robin
Programadora titular: Sara Isabel Santacruz
Consejero escultor/Alquimista: Agustín Fernández
Tutoría: Osías Yanov

 

+info fundacioncazadores.org.ar

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