Kazimir Malevich en Argentina

Fechas
Domingo 11 de septiembre - 12:00 hs.

Buenos Aires, Argentina. 11 de Septiembre a Noviembre de 2016.
Kazimir Malevich. Retrospectiva
Colección State Russian Museum, San Petersburgo
Fundación Proa
Av. Pedro de Mendoza 1929 (y Caminito), La Boca, C1169AAD
http://proa.org

 

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KAZIMIR MALEVICH. Retrospectiva

Colección State Russian Museum, San Petersburgo
Septiembre – Noviembre 2016

Concepto: Eugenia Petrova, Curadora / Jorge Kiblitzky
Auspicia: Tenaris – Organización Techint

Por primera vez en Argentina y Latinoamérica Proa, conjuntamente con el Museo del Estado ruso presenta la primera gran exposición retrospectiva de KAZIMIR MALEVICH (Kiev, 1878 / Leningrado, 1935), artista pionero, teórico influyente y figura fundamental para comprender las nuevas tendencias artísticas en el siglo XX.

La muestra, curada por la especialista Eugenia Petrova, recorre todo el panorama creativo del artista ruso centrándose en los diferentes aspectos que modelan su visión artística. Desde sus inicios, con sus obras de influencias simbolistas e impresionistas hasta las últimas pinturas de retratos y paisajes, donde da cuenta de la vida campesina con sus singulares personajes geométricos. El Suprematismo es parte fundamental de la exhibición, con una amplia documentación sobre el nacimiento y el contexto del movimiento, incluyendo cumbres de su obra abstracta(cuadrado, la cruz y el círculo negros) hasta obras menos conocidas de su posterior vertiente Suprematista icónica (deportistas, caballería roja, etc). También se incluyen en la exhibición los “arquitectones” y las porcelanas, piezas fundamentales para entender el proyecto revolucionario de Malevich y la vanguardia rusa de fusionar arte y vida.

Mientras Picasso es considerado el artista que realiza la mayor contribución para renovar la figura humana, y Duchamp el fundador del arte conceptual, KAZIMIR MALEVICH es quien abre los caminos hacia el arte abstracto a partir de la creación del Suprematismo, movimiento fundamental en la historia del arte del siglo XX.

KAZIMIR MALEVICH se enriquece con un exhaustivo material documental, a cargo del profesor Kiblinsky, quien también recrea, por primera vez, la obra “La Victoria sobre el Sol” realizada en 1913 por Maiakovski, Kruchenij y Malevich, con el diseño de los 20 trajes que Malevich confecciona para la obra de teatro. El video de la ópera se presentará en el Auditorio, exhibiendo un hito de la experimentación de la vanguardia rusa y un punto de inflexión en el lenguaje abstracto de Malevich.

Un intenso programa de extensión cultural se desarrollará junto al Departamento de Educación de Proa. Incluye propuestas de visitas y actividades para la familia y las escuelas, así como todo el material provisto en nuestros canales educativos de PROATV y conversaciones en PROARADIO. Junto con esto, un catálogo completamente ilustrado que acompaña la exhibición que da cuenta de la multifacética visión artística de Malevich y la radicalidad de su obra. Ofreciendo en conjunto una oportunidad sin precedentes en América Latina para apreciar el trabajo de uno de los maestros que definieron el lenguaje visual del siglo XX.

Con esta exhibición Proa comienza a festejar sus 20 años, prosiguiendo con su programa de presentar a los grandes creadores del arte moderno y contemporáneo.

 

MALEVICH EN PROA: LA PRIMERA RETROSPECTIVA DEL ARTISTA EN NUESTRO PAÍS

Malevich en Proa: por qué

Kasimir Malevich traza una línea divisoria con respecto a la representación en la pintura. Este hito fundacional irradia una nueva concepción del arte, y por primera vez en nuestro país y en Latinoamérica, Proa organiza una monumental retrospectiva del artista. Un conjunto de obras que comienza desde las primeras pinturas simbolistas, atravesando el cubofuturismo, el gran homenaje al Suprematismo y la importancia de la pintura de retratos populares.

A partir de sus obras y de sus escritos se puede acceder a sus pensamientos radicales en el arte, siendo Malevich un artista prolífico en sus escritos, en sus manifiestos y en sus ideas sobre la pedagogía artística.

Desde sus inicios, en nuestro programa expositivo consideramos que la presencia de los grandes maestros de la historia del arte del siglo XX; Lucio Fontana, Marcel Duchamp, Rufino Tamayo, Giacometti, el Universo Futurista, Louise Bourgeois o Dan Flavin y Sol Lewitt, entre muchos otros a lo largo de 20 años, son fundamentales para el conocimiento de artistas y público en general. Y así año a año construimos un extenso y abarcador panorama de los movimientos artísticos destacados desde las vanguardias históricas hasta la contemporaneidad. Malevich se incorpora a esta lista en estos momentos.

De la abstracción a la figuración y el Suprematismo.

En sus inicios, Malevich realiza una pintura más figurativa, retratos y escenas costumbristas a la manera de las escuelas rusas tradicionales. Con la complejidad del cambio de siglo, de la creación de un mundo nuevo y las reformas que precedieron y construyeron la Revolución, la pintura de Malevich está atravesada por este espíritu de época donde también el artista proponía un nuevo mundo para el arte. Malevich es parte fundamental de este espíritu de cambio y efervescencia que sucedía tanto en lo social como en lo político.

El Cuadrado Negro, de1915, supone un quiebre de época en la cultura occidental, ya no centrado en la representación clásica o mimética de la imagen, sino a la búsqueda de la presencia subjetiva del hombre. Posteriormente a sus experimentos Suprematistas, Malevich vuelve a una figuración pero que no es más realista, sino que relee la tradición popular y rescata escenas cotidianas de trabajadores, campesinos y mujeres, siempre con la intención de representar de una forma diferente el mundo y bajo el prisma de su técnica Suprematista.
Este retorno está marcado por problemas políticos y sociales y por los grandes debates que se dan luego de la Revolución acerca de qué es un arte para el pueblo. Una discusión que hasta el día de hoy continúa vigente.

Los aspectos relevantes de la exhibición

Un extraordinario y único patrimonio del Museo del Estado Ruso, nos permite una muestra donde se puede estudiar exhaustivamente la obra de Malevich. Un conjunto histórico donde el teatro, la arquitectura y el ideal de llevar el arte Suprematista a todos los niveles de la vida se concentran alrededor del cuadrado negro, la cruz negra, y el círculo negro. Obras revolucionarias y extraordinarias en la historia.
Para Proa, esta exhibición es un enorme orgullo y una coronación a su trabajo en estos 20 años. Un gran reconocimiento.

Curaduría y Diseño

El conjunto de las obras está acompañado de una gran documentación de época, de una exhaustiva cronología de acontecimientos personales del artista y de sus contexto histórico político.
Este diálogo entre obra y documento se planteó como un punto de vista de la muestra, decidiendo diferentes lenguajes para cada uno y propone el debate sobre el valor de la obra y el valor del documento.

El gran conjunto de imágenes que acompaña cada núcleo está digitalizado y presentado con la diversidad de recursos actuales: el video, la gigantografía, fotos y escenas de documentos, obras de teatro, escenas de cine.

Este contexto permite al visitante conocer la historia de Rusia, así como también tener un panorama sobre las vanguardias y los diversos grupos de artistas, y sus propuestas pedagógicas.

Sala 1

La muestra se inaugura con una sala dedicada a la cronología de la vida de Malevich y un video realizado por Joseph Kiblitzky que resumen el contexto social que abarca desde fin del siglo XIX y principios del XX en Rusia. Aquí se podrán ver los acontecimientos que marcaron la vida de Malevich y el tránsito desde sus primeros trabajos clásicos a su nueva concepción de realismo.

La exhibición comienza cronológicamente con sus obras de carácter simbolista y también los primeros trabajos cubofuturistas. Un Malevich más clásico, muy receptivo a las corrientes vanguardistas europeas y tratando de adaptar estos nuevos lenguajes a su forma de observar la pintura. Son obras muy importantes ya que marcan el camino futuro de su obra y su concepto de representación hacia una nueva sociedad y un nuevo arte.

Sala 2

La segunda sala está dedicada al gran aporte de Malevich a la historia del arte. Contiene sus trabajos Suprematistas. Nos encontraremos aquí con el cuadrado, la cruz y el círculo negros, tres obras cumbres de su producción, y una muy cuidada selección de archivos históricos que intenta dar un panorama general del movimiento suprematista encabezado por Malevich. Hay también otra sección en donde vemos el despliegue suprematisa hacia otras áreas, como el espacio y la vida cotidiana, con los “arquitectones” y las porcelanas.
Una amplia documentación sobre la exhibición 0.10, que este año cumple 100 años. Vemos aquí cómo se plasma, de diversas maneras, la idea de la época de intentar diseñar nuevos conceptos para la vida, para el hombre y para el arte. En estos trabajos, Malevich reflexiona sobre la posibilidad de síntesis entre arquitectura, escultura y pintura.

Sala 3

En esta sala tenemos una vuelta a la figuración: su “segundo ciclo campesino”.
Las obras figurativas de este período no apelan a elementos reales. Las figuras de estos trabajadores no tienen rostro y sus cabezas son reemplazadas por cuadrados negros o rojos. Los fondos son coloridos y geométricos y denotan la preocupación de Malevich por la situación social de la época, dejando abierto el debate frente al realismo clásico de cómo concebir un arte del pueblo.

Estas preocupaciones son tratadas por artistas en diversas disciplinas como la música, el teatro, la poesía, la literatura. Esta recuperación de ideales y estéticas populares son apropiados por ellos para incluirlos dentro de las nuevas tendencias de vanguardia.

Esta sala nos cuestiona la premisa sobre qué es el arte para el pueblo, premisa que fue fundante en la construcción de la Revolución Rusa y los ideales del proletariado.

Sala 4

En esta sala hay un gran despliegue con la obra La victoria sobre el sol, esta “anti-opera” que es clave para entender los diferentes movimientos de vanguardia de principio de siglo pasado y que es también la primera vez que aparece el cuadrado negro en la producción de Malevich.
La obra es acompañada por réplicas de los trajes que el artista diseñó para los actores, reconstruidos en 2013. Un video documental sobre la reconstrucción muestra el valor y la audacia que estos artistas tuvieron en los primeros años del siglo.

La exhibición culmina con imágenes del funeral del artista, donde sus contemporáneos le reconocen su gran aporte al arte. Aquí tenemos una copia de la mano y máscara mortuoria de Malevich y numerosas imágenes y material de archivo.

Además, en el auditorio, se exhibirá la reconstrucción de Joseph Kiblitsky de esta controversial ópera que gestaron Matiushin, Malevich y Kruchenykh en 1913.

Los proyectos de extensión y educativos

Proa y FLACSO virtual presentan el primer curso online organizado desde Proa Educación sobre uno de los artistas más radicales del siglo XX. Una oportunidad única para estudiar e investigar el contexto histórico y cultural de Malevich. El curso toma como punto de partida el contexto cultural multidisciplinario de la época, atravesado por los cambios revolucionarios que buscaron generar alternativas frente a los órdenes establecidos en lo cultural, lo social y lo político.
Docentes: Martín Baña (UBA-CONICET) y Hugo Petruschansky (UBA)
15 de septiembre – hasta noviembre

Artistas y Críticos

El ciclo, coordinado por Ana Schwartzman, propone una serie de encuentros en las salas de la exposición junto a destacados creadores e intelectuales con el objetivo de ampliar el conocimiento y la reflexión sobre esta muestra tan completa y abarcadora. Diversos referentes, con lecturas propias de sus campos de experiencia, recorrerán los aspectos más destacados de la exhibición, abriendo debates y proponiendo reflexiones y cuestionamientos que puedan surgir a lo largo del recorrido. Un artista con una biografía riquísima, una producción artística prolífica y radical y un aporte teórico fundamental, que ha socavado las bases mismas de la tradición pictórica universal, son apenas uno de los varios disparadores abordados en cada uno de los encuentros.

Clases Magistrales

A cargo de importantes investigadores, críticos y docentes. Concebidas como plataformas de investigación que toman como punto de partida los aportes teóricos y pictóricos de Malevich, su vida como artista y docente, así como también su contexto social y cultural. Suprematismo en pintura, en arquitectura, en diseños de vestuario y en la vida cotidiana. Un legado que continúa vigente hasta nuestros días. Dirigidas a especialistas, docentes, estudiantes e interesados en este eximio artista. Se entregarán certificados de asistencia.

Audioguía

Para acceder rápidamente, desde la computadora o desde cualquier dispositivo móvil, el nuevo canal PROA AUDIOGUIAS en Soundcloud permite la posibilidad de tener un panorama completo de los temas más relevantes del arte internacional. En esta oportunidad, Hugo Petruschansky, Doctor en Historia del Arte y especialista en arte del siglo XX, recorre virtualmente la exhibición de Malevich.
A disposición en: https://soundcloud.com/proa-audioguias

Proaradio

Un nuevo episodio con el Dr. Martin Baña, a cargo de la cátedra Historia de Rusia en la Universidad de Buenos Aires. En ocasión de la exhibición de Kazimir Malevich, “Vanguardia y Revolución” presenta el contexto de la época a través de las nuevas tendencias culturales de principio de siglo XX. Un aproximación a la historia desde las manifestaciones artísticas, que dan cuenta de la riqueza de pensamiento, ideas, conceptos tanto en el plano de lo político como en el cultural. Un panorama de la energía que creó nuevas formas de comprender la sociedad. Cien años después dialogamos sobre la herencia de las vanguardias.

Catálogo

El catálogo de la exhibición Kazimir Malevich: Retrospectiva del museo del Estado ruso, es una de las más completa monografía que se han publicado en español de uno de los más grandes vanguardistas del siglo XX. El libro reconstruye fielmente la trayectoria artística y el pensamiento revolucionario de Malevich. La publicación reproduce a todo color un destacado cuerpo de obras representativas de toda su producción artística y una serie de textos, incluyendo una selección de los manifiestos del suprematismo que profundizan sobre diversos aspectos de su figura y pensamiento. Una edición destacada que realza la figura preponderante y siempre influyente de Kazimir Malevich en el arte contemporáneo.

Eugenia Petrova, curadora de la exhibición, aporta un ensayo que proporciona un marco teórico e histórico necesario para comprender la obra de Malevich y su dialogo activo con las vanguardias europeas previas al suprematismo. Un estudio sobre la reconstrucción de la opera Victoria sobre el sol de Joseph kiblitsky, y un texto de Giacinto di Pietrantonio que contextualiza la importancia de Malevich en el arte contemporáneo y sus vinculaciones a lo que hoy en día entendemos como abstracción. Además de una exhaustiva cronología completan un panorama intelectual y biográfico sobre el artista.

Un libro fundamental para poder recorrer el camino revolucionario que inicio Kazimir Malevich y comprender el tejido intelectual de influencias que ejerce el artista en la producción actual.

Desfile

En base a las obras y diseños Malevich, los alumnos de primer y segundo año de la Cátedra de Diseño de Indumentaria de la UBA, a cargo de Andrea Saltzman, desarrollaron distintas piezas de indumentaria. Estampas, juegos de asimetrías, hibridación de texturas, plegados y volúmenes conforman un catálogo textil que se adapta al cuerpo de mujeres y hombres de distintas edades. Los trabajos confeccionados serán presentadas en un desfile exclusivo en La Boca.

 

 

 

Evguenia Petrova
El camino creativo de Malevich (fragmento)

“A comienzos del siglo XX, las reflexiones sobre los temas relacionados con el Universo, el Cosmos, el lugar del Hombre en la tierra y el espacio celeste, preocupaban a los más importantes filósofos, poetas y pensadores de la época. Kazimir Malévich fue el primer pintor que supo transformar estos pensamientos en el idioma del arte plástico. Los tratados teóricos y las búsquedas artísticas de Malévich están penetrados, casi en su totalidad, por las ideas sobre el Universo, el Cosmos y la relación entre el Hombre y el Espacio circundante. En este sentido, Cuadrado negro, se convierte para Malévich en una expresión filosófico-artística de la Nada Universal, de la inexistencia completa, donde nace -sin embrago- algo Nuevo y Desconocido.
Comenzar desde cero, correrse de la imitación literal de la realidad, salir al espacio libre, hacia el cielo y las estrellas, donde todo se diluye en una apariencia irreal: eso era para Malévich la tarea del arte del siglo XX. Hacia 1910, las categorías que construyen la realidad, tales como el peso, el volumen o la gravedad, comienzan a perder para el pintor su relevancia. Cobra fuerza la necesidad de exteriorizar el mundo de una manera diferente.

¿Cómo? ¿Con qué medios? Estas son las preguntas que, durante toda su vida, intentará responder Malévich, a nosotros y a sí mismo. Cuadrado negro, el “ícono de mi tiempo” como lo llamaba el pintor, no surge de la nada. Esta obra se gesta durante un periodo de veinte años. Igual que sus contemporáneos, Malévich transita distintas corrientes artísticas. A comienzos de 1900, su pintura fue “casi” realista. Unos pocos dibujos quedan de aquella etapa. A mediados de 1910, aparecen Paisaje y Paisaje con la casa amarilla, obras que corresponden a su etapa impresionista. Pinta Naturaleza muerta imitando la pintura expresionista de Cézanne. Cuando el simbolismo llega a Rusia, Malévich y sus contemporáneos no pueden sustraerse a sus encantos. Sin embargo, ya para 1907, Malévich se aparta del misticismo expresionista y pinta sus cuadros de manera más concreta y profunda.
En este sentido, dentro del ciclo de los bocetos para la pintura al fresco, se destaca Autorretrato de 1907 Aquí Málevich representa una temática religiosa, y a sí mismo, como un dios; con lo cual va a contracorriente de las normas de representación pictórica. En este sentido, Malévich marca su posición: él no está dispuesto a sujetarse, sin más, a los límites de las corrientes del momento. No sorprende, entonces, el siguiente acontecimiento. Las obras de Malévich destinadas a la Exposición de la asociación de los pintores moscovitas, generan incomprensión por parte de los críticos, que repiten perturbados: “estos cuadros, o son muy buenos, o son muy malos”. Este fue el veredicto de la comisión que seleccionaba las obras para la exposición . El gusto de Malévich por la parodia y la agudización se refleja, especialmente, en las obras de los años 1913-1914, por ejemplo, Vaca y violín, 1913. Esto sería un claro ejemplo de alogismo (carente de lógica), una corriente literaria que Malévich aplica en la pintura”

“Al periodo corto de alogismo (al igual que las demás corrientes, antes del suprematismo), sucede un periodo igualmente corto de cubofuturismo. La extravagancia de la etapa anterior, consumada en Vaca y violín, toma un impulso lógico con la llegada de las ideas futuristas a Rusia, hacia 1910. Malévich se convierte en la figura central de esta corriente. Al igual que Mijail Larionov o David Burliuk (el padre del futurismo ruso), Malévich se suma a la movida de recorrer las calles con el rostro pintado y la cuchara en el ojal (en vez del aburrido crisantemo), para pregonar la “caída” del viejo arte . A la vez, su energía futurista encuentra desahogo en algunos lienzos, tales como Composición con Gioconda, 1914, Retrato de Klun, 1913 y Aviador, 1914.”
“Después de las obras Retrato de Klun, Composición con Gioconda, y algunas otras, donde todavía se adivinan figuras y objetos, Malévich ya se encontraba en el camino que lo llevará (en palabras del pintor) más allá del “realismo práctico”. En el verano de 1913, nace la idea de una ópera innovadora, llamada “Victoria sobre el sol”. Esta obra teatral será una bisagra en la actividad creativa de Malévich: lo acercará a la representación sin objetos. El Cuadrado negro aparece por primera vez en el boceto del telón; al cabo de un año, aparece sobre el lienzo, hecho que cambiará la percepción de todo el arte del siglo XX.
Después de Cuadrado negro, aparecen los cuadrados blanco y rojo. Sin separarse de la vida real, Malévich trabaja su nueva representación, a través de las composiciones, las formas, los colores y los ritmos suprematistas. El Cuadrado rojo, 1915, tiene además, dos nombres: Realismo pintoresco de una campesina en dos dimensiones y Campesina suprematuri(smo)…Aquí ya no encontramos parecido con las formas reales, el cual según Malévich, ya no es necesario. Para transmitir el sentido de lo representado, bastan el color y las formas”

“Malévich percibe al hombre del futuro, inmerso en una sociedad igualitaria, que vive tranquilo y en paz con la naturaleza y el Universo. La idea de la unión entre el Hombre y el Universo le sirve al pintor de fundamento para pensar que la representación no-objetivista, es el único y correcto camino del arte del futuro. En su tratado Suprematisma, el pintor describe sus visiones sobre el futuro de los viajes espaciales: “La Tierra y la Luna; entre los dos cuerpos celestes se podrá construir un satélite equipado suprematista. Su avance sobre la órbita nos marcará un nuevo camino”
En el momento de la Revolución de 1917, que cambia el destino de las personas y del país, la concepción de Malévich sobre la representación no-objetivista estaba ya formada.
Malévich, al igual que muchos de sus contemporáneos, abraza entusiasmado la formación de una nueva estructura social. A la par de los innovadores, que apoyan la Revolución, Malévich se involucra en la organización del proceso creativo, que se basa sobre nuevos principios . En 1919, gracias a la invitación de Marc Chagall, Malévich se traslada a Vitebsk (hoy Bielorrusia) junto a sus alumnos y colaboradores. En este lugar, Malévich funda la asociación Sostenedores del nuevo arte (UNOVIS); además, prepara a la ciudad para la conmemoración de la Revolución Rusa, escribe tratados supematistas y reflexiona sobre su propio futuro y del arte en general”

“De acuerdo a las cartas y las obras de Malévich, hacia 1928, nacía una nueva concepción del suprematismo. Sin embargo, las ideas sobre el desarrollo de la corriente se rastrean ya a fines de 1910, y comienzos de 1920.
En esta época, Malévich reflexiona mucho sobre la posibilidad de la síntesis entre arquitectura, escultura y pintura. Observa que las Casas y los Palacios de Cultura tienen mucho en común. Se trata del sentido de la influencia que ejercen estas instituciones sobre la gente.

Precisamente, en aquella época el pintor comienza a producir obras dedicadas a la temática del campo. Esta etapa se va a llamar “segundo ciclo campesino”, porque anteriormente, Malévich ya había pintado a los campesinos.
Malévich abre así un nuevo mundo expresivo; nadie lo había hecho antes. Las obras, de alguna manera figurativas, se exteriorizan sin embargo, sin apelar a los elementos reales.

A fines de 1920 y comienzos de 1930, los retratos de los campesinos pierden todo anclaje real. Van a representar la figura prototípica de “todo hombre” (“vsecheloveki”), y del hombre del futuro (“budetlane”), tal como ya aparecieron en 1913, en los bocetos de los trajes para la ópera Victoria sobre el sol”

“A través del ciclo campesino de 1928 y de comienzos de 1930, así como de sus otras obras, tratados artísticos y artículos, se puede dar cuenta de la constante búsqueda creativa que convertirá a Malévich en un pintor excepcional. El claro ejemplo de esta excepcionalidad resulta en los dos cuadros homónimos Cabeza de un campesino, 1928-29 (los dos se encuentran en el Museo Ruso). Un cuadro representa al campesino sobre un fondo de una cruz roja. El otro cuadro representa al campesino en el campo, junto a sus compañeros, mientras sobre sus cabezas sobrevuelan aviones. Los dos cuadros hacen recordar a uno, que sería el cuadro precursor, pintado entre 1909 y 1910, y también llamado Cabeza de un campesino. Lamentablemente, solo subsisten sus reproducciones”
“Malévich coincide con sus colegas pintores en el deseo de cambiar, a través del arte, la psiquis “del hombre contemporáneo”. A la vez, cuando Malévich conversa con sus alumnos, les aconseja correrse del realismo, porque el arte pictórico moderno debe basarse sobre la imagen, expresada por medio del color, el ritmo y su combinación.

Cuando Malévich pinta las temáticas deportivas o laborales, tan cercanas a los pintores soviéticos, no abandona su estilo suprematista.

“Supernaturalismo” indica Malévich en el reverso del marco de la obra Muchachas en el campo, 1928-29. Por un lado, Malévich no oculta que las imágenes surgen de sus vivencias; por el otro, subraya la relación con el suprematismo, que se va a llamar nuevo realismo pintoresco, presente en toda su obra suprematista”

“El color va a ser un elemento clave en la constitución de la sociedad contemporánea. Esto se demuestra por las fachadas y la decoración de los interiores de las Casas y los Palacios de Cultura, que Malévich va a llamar “fuego del color”. (…) El va a reclamar a los arquitectos y pintores la necesidad de un nuevo fuego del color, de una nueva composición colorimétrica . A fines de 1920, comienzos de 1930, Malévich crea un ciclo pictórico, donde la constante es el “fuego del color”. El pintor sigue repitiendo que “por un lado, el mundo del arte es una mundo sin objetos; por el otro, el arte soviético es un arte simbólico, no es lo mismo que un arte naturalista o realista”. Malévich está convencido de que la nueva vida de la sociedad socialista necesita un arte entendido por el pueblo; sin embargo, el arte debe permanecer artístico. A partir de esta idea, Malévich pide a los pintores “elevar al rango de una obra, todo lo que se puede tematizar, y trabajarlo a partir de las nuevas gamas de colores, formas y composiciones”.
Sus dos lienzos Deportistas, 1930-31 y Caballería roja, 1932 y muchos otros trabajos de aquellos tiempos, son un claro ejemplo de lo que el pintor entendía por la pintura moderna.

Para el arte soviético estos dos motivos no eran especiales. El tema del deporte en los años 1920-30, era un tema muy popular (Alexandr Deineka, Corrida; Alexandr Samojvalov, Muchacha con la pelota, y otros). Sin embargo, las obras de Deineka y Samojvalov son figurativas y realistas. Mientras que, Malévich expresó el tema del deporte de forma muy abstracta. En su obra Deportistas, las figuras -de colores muy fuertes- ni siquiera parecen tener peso y gravedad.

El cuadro Caballería roja, como lo atestigua el “año 18”, está dedicado a la Guerra Civil. Sin embargo, no hay en él desplazamientos militares. Los contornos rojos de los jinetes cabalgan sobre un campo abstracto. Se puede percibir la caballería, pero no la vemos como tal. Gracias a los métodos pictóricos creados por Malévich, Caballería roja se diferencia de Muerte del comisario, de Petrov-Vodkin, donde el suceso narrado es palpable”

“A fines de 1920 y comienzos de 1930, Malévich transita un nivel de abstracción que le permite, sin embargo, expresar un tema (“percepción de la imagen”) sin necesidad de una narración exacta. Lo hace solamente a través del color, el ritmo, la forma, es decir, por medio de los elementos suprematistas. Al pintor ya no le preocupa si sus obras se relacionan con la realidad soviética o no.
De esta manera, en función de su visión de la sociedad del futuro, Malévich comienza a “reunir al hombre” en su obra. En 1932, el pintor escribe: “En este momento estoy trabajando formas, mejor dicho, imágenes humanas en sus percepciones clásicas, pero esto no significa que mis creaciones serán al estilo de Venecianos, Ivanov, Fedotov; ellas van a tener la resolución suprematista”.

Lo confirman las obras de 1933, Retrato de la mujer del pintor, Trabajadora y otras obras. La estilización, los elementos de la abstracción y del suprematismo, llevarán a estas obras fuera del retrato convencional. Los gestos y las poses de recogimiento, la impersonalidad, van a recordar las imágenes sacras de diversas épocas, tal como lo hacía la pintura del Renacimiento.
Se puede pensar que estos retratos estaban destinados para un proyecto (no realizado), que según Malévich debía llamarse Ciudad socialista. Es posible que Malévich representaría a sus héroes y mártires, también para este proyecto, pero en este caso, a través de imágenes-percepciones de los trabajadores y la “intelligentsia”. Malévich pinta a sus personajes a la manera de Deportista o Muchacha en el campo, distanciándose de los pintores del realismo soviético. Los personajes de Samojvalov, Deineka, Pajomov y otros, “viven” en la tierra, pertenecen a una determinada época y país. Los personajes de Malévich -campesinos, intelectuales, deportistas, pioneros- son gente que se encuentra fuera del tiempo y de la nacionalidad. Son la evocación del supernaturalismo, la corriente que crea Malévich a fines de 1920.

Sin apoyo y sin comprensión por parte del gobierno, y tampoco de la mayoría de la “intelligentsia” artística, Malévich sigue luchando por el derecho al arte innovador. En mayo de 1930, Malevich escribe a su amigo Kiril Shutkó: “Sé bien que, a pesar de las calumnias de mis enemigos, mis obras vendrán a reemplazar el viejo arte, la ignorancia medieval y la no aceptación por parte de nuestras gente más iluminada de lo nuevo”

 

Kazimir Malevich

Manifiesto Suprematista (fragmento)

Por Suprematismo entiendo la supremacía de la sensibilidad pura en las artes figurativas. Los fenómenos de la naturaleza objetiva en si misma, desde el punto de vista de los Suprematistas carecen de significado; en realidad, la sensibilidad como tal es totalmente independiente del ambiente en que surgió. La llamada “concretización” de la sensibilidad en la conciencia significa, en verdad, una concretización del reflejo de la sensibilidad mediante una representación natural. Esta representación no tienen valor en el arte del Suprematismo. Y no solo en el arte del Suprematismo, sino en el arte en general, porque el valor estable y autentico de una obra de arte (sea cual sea la escuela a que pertenezca) consiste exclusivamente en la sensibilidad expresada.

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Pero para el Suprematista siempre será valido aquel medio expresivo que permita que la sensibilidad se exprese de modo posiblemente pleno como tal, y que sea extraño a la objetividad habitual. Lo objetivo en si mismo no tiene significado para el Suprematismo, y las representaciones de la consciencia no tienen valor para el. Decisiva es, en cambio, la sensibilidad; a través de ella el arte llega a la representación sin objetos, al Suprematismo. Llega a un desierto donde nada es reconocible, excepto la sensibilidad. El artista se ha desembarazado de todo lo que determinaba la estructura objetivo-ideal de la vida y del arte: se ha liberado de las ideas, los conceptos y las representaciones, para escuchar solamente la pura sensibilidad.

*
El Suprematismo es el arte puro reencontrado, ese arte que, con el andar del tiempo, se ha vuelto invisible, oculto por la multiplicación de las cosas.

*
Si se quiere jugar una obra de arte basándose en el virtuosismo de la representación objetiva, es decir, de la vivacidad de la ilusión, y se cree descubrir el símbolo de la sensibilidad inspiradora en la misma representación objetiva, nunca se podrá llegar al placer de fundirse con el autentico contenido de una obra de arte.

*
El arte ya no quiere estar al servicio de la religión ni del Estado; no quiere seguir ilustrando la historia de las costumbres, no quiere saber nada del objeto como tal, y cree poder afirmarse sin la cosa (por tanto, sin la fuente valida y experimentada de la vida), sino en si y por si.

*
El cuadrado negro sobre fondo blanco fue la primera forma de expresión de la sensibilidad no-objetiva: cuadrado=sensibilidad; fondo blanco=la Nada, lo que esta fuera de la sensibilidad.

*
El Suprematismo no ha creado un mundo nuevo de la sensibilidad, sino una nueva representación inmediata del mundo de la sensibilidad en sentido general. El cuadrado se modifica para formar figuras nuevas cuyos elementos se componen de una u otra manera según las normas de la sensibilidad inspiradora. Si nos detenemos a mirar una columna antigua, cuya construcción, en el sentido de la utilidad, carece ya de significado, podemos descubrir en ella la forma de una sensibilidad pura. Ya no la consideramos como una necesidad arquitectónica, sino como una obra de arte.

*
En los museos se colocan y cuidan celosamente las obras de arte antiguo, no porque se las quiera conservar con fines prácticos, sino para gozar de su eterno valor artístico. La diferencia entre el arte antiguo y el nuevo, sin objeto y sin utilidad, consiste en el hecho de que el pleno valor artístico del primero solo se reconoce cuando la vida, en busca de nuevas utilidades, lo abandona, mientras que el elemento artístico no aplicado del segundo corre delante de la vida y abre de par en par al puerta a la valoración practica.

*
El arte nuevo del Suprematismo, que ha creado formas y relaciones de formas nuevas a base de percepciones transformadas en figuras, cuando tales formas y relaciones de formas se transmiten del plano del lienzo al espacio, se convierte en arquitectura nueva. El Suprematismo, tanto en pintura como en arquitectura, es libre de toda tendencia social o material. Toda idea social, por grande y significativa que pueda ser, nace de la sensación del hambre; toda obra de arte, por mediocre y sin significado que sea en apariencia, nace de la sensibilidad plástica. Seria hora de reconocer, por fin, que los problemas del arte, los del estomago y los del sentido común están muy alejados unos de otros.

*
El Suprematismo, pues, abre al arte nuevas posibilidades, ya que, al cesar la llamada consideración por la correspondencia con el objetivo, se hace posible transportar al espacio una percepción plástica reproducida en el plano de una pintura. El artista, el pintor, ya no esta ligado al lienzo, al plano de la pintura, sino que es capaz de trasladar sus composiciones de la tela al espacio.

Kazimir Malevich
Manifiesto Suprematista Unovis, 1924
(Extractos)

“A partir de ahora la pintura de cuadros queda para aquellos que, pese al esfuerzo infatigable de su conciencia, no han logrado liberarse de la superficie. La nueva morada del hombre se encuentra en el espacio. Reconocemos la grandeza de la cultura antigua. No negamos que fue grande para su época. Pero toda nueva idea requiere una nueva forma adaptada a ella. Consideramos liquidada la forma de las manifestaciones pictóricas estetizantes. El suprematismo concentra sus esfuerzos en el frente de la arquitectura y llama a todos los arquitectos revolucionarios para que se unan a él”

 

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