Bits y Átomos: La ciudad como laboratorio

Sobre el ciclo Agosto Digital 2011 (Córdoba, Argentina)

Para mí, como para muchos de los que habitamos la ciudad de Córdoba en la última década, agosto no es un mes cualquiera. Desde 2003 artistas, activistas, programadores y diseñadores han explorado el vínculo entre arte y tecnología a través del ciclo Agosto Digital del Centro Cultural España Córdoba (CCEC). Su programación convocó a importantes referentes del arte digital, los medios interactivos y la cultura abierta del software libre y la creación colaborativa. También fomentó los espacios para la discusión, reflexión y documentación, proponiendo en cada edición nuevos paradigmas desde donde pensar los rasgos emergentes de la cultura digital. Gran parte de la producción generada en dicho marco está disponible en el Proyecto Flashbackup del colectivo Modular, en formato digital e impreso. Las primeras ediciones correspondientes a las jornadas de arte y medios digitales guardan su archivo en el sitio web de liminar.

Luego de dos años de inactividad, Agosto Digital presenta en 2011, ante todo, preguntas: ¿Donde comienza el Internet de los datos y dónde el Internet de las cosas? ¿desde qué lugar abordar la complejidad del entramado físico-virtual? y una vez allí ¿cómo generar nuevas lecturas? ¿cómo compartirlas? En vez de respuestas, el ciclo propone un escenario desde donde comenzar la exploración: la ciudad como fuente de información y campo de representación para los nuevos medios.

Desde 1963, cuando Ivan Sutherland llevó la pantalla más allá del papel con el Sketchpad (ancestro directo de la interacción persona-máquina) hasta la explosión de la computación personal en la década del setenta, el vínculo entre lo cotidiano y la manipulación de datos fue más que un recurso, era el modelo a implementar. Dichas metáforas sentaron las bases para las primeras interfaces gráficas de usuario y poco ha cambiado desde entonces. Los sistemas aún nos remiten a escritorios, carpetas, archivos y ventanas para visualizar contenidos. Hace ya varias décadas el diseño de interacción ha puesto su mirada en objetos del mundo real (en sus cualidades y restricciones) para crear experiencias más amigables e intuitivas. No es casualidad, entonces, que muchas de las operaciones que utilizamos actualmente para manipular información nos parezcan familiares.

La búsqueda de formas alternativas de control y representación de datos más allá del mouse, el teclado y la pantalla no es una novedad, a pesar de la reciente popularización de las pantallas multi- táctiles y los sensores de movimiento como los wii-motes o Kinect. Desde hace más de 30 años, investigadores, artistas y diseñadores han explorado modelos ya no inspirados en el mundo físico sino integrados a él, como respuesta al diálogo restrictivo impuesto por la interacción persona- ordenador tradicional. Un ejemplo sobresaliente es el trabajo de Myron Krueger, pionero en el desarrollo de ambientes sensibles y la realidad artificial. Sus proyectos no sólo exploraron la relación íntima entre personas y máquinas desde la ciencia y la ingeniería, sino que también destacó la necesidad de un enfoque interdisciplinario que involucrara al arte y los estudios culturales (un anticipo a lo que luego se denominaría prácticas tecnológicas críticas). Posteriormente, Hiroshi Ishii y Brygg Ullmer del Medialab MIT complementaron estos espacios aumentados con bits tangibles, los cuales permiten -literalmente- manipular datos a través de objetos cotidianos. Estos proyectos proponían zanjar la distancia entre la información digital y el ambiente físico a través de la interacción de cuerpo completo, la computación ubicua y la realidad aumentada.

Con la popularización del acceso a internet, la relación entre información y el espacio físico cobró otras dimensiones. Nuevos paradigmas de localización, como la telepresencia y los mundos virtuales, permitieron sostener experiencias colectivas en tiempo real entre usuarios físicamente distantes. También se redefinieron los procesos de creación individual y colectiva (la remezcla como método y el crowdsourcing como modelo de gestión son un claro ejemplo), la comunicación entre individuos a través de las redes sociales y las formas de distribuir y compartir la información. En sí, internet ha contribuido a descentralizar nuestra experiencia del mundo, al promover el acceso a contenido distantes de nuestro entorno inmediato.

Si el vínculo entre lo digital y el mundo de las cosas es estrecho y complejo ¿por qué no emprender su exploración desde el espacio físico compartido? ¿por qué no situar a la ciudad como laboratorio para transitar el umbral que separa el internet de los datos del internet de las cosas? Desde esta perspectiva, Bits y Átomos (ByA) es un ciclo interdisciplinario que localiza a los procesos de investigación, diseño y creación con nuevas tecnologías en el espacio público. Su objetivo es poner en dicho contexto prácticas relacionadas con los medios interactivos, la creación artística, el diseño y la distribución pública del conocimiento. ByA propone explorar el entramado tecnología, cultura y ciudad a través de tres talleres. Urban feeds, coordinado por el Fab Lab Barcelona, es un workshop dedicado al desarrollo de dispositivos portátiles open-hardware para la captura datos del entorno: calidad del aire, contaminación sonora, consumo eléctrico y el tráfico de datos. Equipadas con sensores y GPS, estas interfaces permiten relacionar valores de nuestro ambiente con actividades, zonas y eventos para compartirlos a través de Internet.

Los datos recolectados en la ciudad de Córdoba serán retomados en dos talleres posteriores. El equipo de Interfaces Avanzadas del Grupo de Tecnología Musical de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), conocido por desarrollar la mundialmente renombrada Reactable (instrumento musical basado en una interfaz tangible horizontal) coordinará un workshop destinado a la construcción de mesas interactivas. Allí, programadores, diseñadores y artistas desarrollarán aplicaciones para visualizar y sonificar la información obtenida en el espacio público, dentro de la filosofía del Do it Yourself, el Open Source y la cultura libre.

Por último, los datos regresarán a la ciudad a través de un workshop de visualización dirigido por Mar Canet, del estudio de media arquitectura Lummo, y Nina Valkanova, de la Universitat Pompeu Fabra y docente del Diplomado en Medios Interactivos de la Universidad Católica de Córdoba. Durante 3 días, artistas visuales y diseñadores plasmarán el entramado de datos de Córdoba en diferentes espacios de la ciudad.

El ciclo se complementará con LabDeLabs, un encuentro iberoamericano coordinado por el grupo Modular que reunirá a gestores de laboratorios de medios de la región con el objetivo de reflexionar sobre el rol de dichos espacios en en la creación cultural, la educación, la generación de infraestructura tecnológica para la comunidad y su lugar en el contexto latinoamericano.

 

Sebastián Mealla C.
Coordinador del Agosto Digital 2011
Coordinador del Diplomado en Medios Interactivos de la UCC

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