Henri Michaux. El Otro Lado

 

Bilbao, España. Del 2 de febrero al 13 de mayo, 2018.
Exposición Henri Michaux. El Otro Lado
Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2 48009
944 35 90 80
https://henrimichaux.guggenheim-bilbao.eus

 

 

 

HENRI MICHAUX

EL OTRO LADO

SALA 305

APARICIONES Y “FANTASMISMO”

Experimentador y viajero inagotable, Michaux accedió a la pintura gracias a las obras de Paul Klee y Max Ernst, con las que tuvo su primer contacto a principios de los años veinte. Las herramientas del escritor, tinta y papel, fueron sus primeros recursos en la aventura pictórica, aunque pronto desarrollaría técnicas que hoy son características de su trabajo, como la témpera sobre fondo negro y el frottage; en su período más tardío, trabajó el óleo y el acrílico. También utilizaría singularmente la acuarela y la tinta sobre múltiples tipos de papel. Estas técnicas tenían el rasgo común de la fluidez y la propensión al accidente y el desbordamiento, deseables para un artista que siempre buscó la intervención del azar en su trabajo como una forma de colaboración con fuerzas desconocidas. Siguiendo ese mismo impulso, y con espíritu ascético y sistemático, Michaux se acercó a las sustancias alucinógenas para observar el comportamiento de la consciencia en condiciones experimentales; de este modo, llevaría los principios de su pintura a la percepción misma. La pintura es, para Michaux, ese otro lado del que el artista traza un mapa infinito.

Michaux pintó siempre, según sus propias palabras, “para sorprenderse”. Nunca creyó en resultados predefinidos, más bien buscó provocar acontecimientos indefinibles en el material, haciendo emerger figuras, signos y paisajes ambiguos e inesperados.

En una célebre declaración sobre “el fenómeno de la pintura”, a la vez que renegaba de toda filiación o corriente, confesaba que el único movimiento al que podría adscribirse sería el fantasmismo: un arte de espectros y apariciones. Así, a lo largo de toda su obra surgen seres indefinidos y en ella abundan especialmente los retratos imaginarios. Incidiendo en este género clásico, esta sala ofrece una amplia selección de obras en las que los personajes de Michaux acuden al encuentro con el artista y el espectador desde la profundidad infinita del papel.

 

 

 

Henri Michaux
Sin título, 1938
Acuarela y gouache sobre papel negro
230 x 305 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
Foto: Jean-Louis Losi

 

Henri Michaux
Sin título, 1944
Lápiz sobre papel ordinario
340 x 255 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
© FMGB Guggenheim Bilbao Museoa
Foto: Erika Barahona Ede

 

Henri Michaux
Sin título, 1981
Acuarela sobre papel
310 x 240 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
© FMGB Guggenheim Bilbao Museoa
Foto: Erika Barahona Ede

 

 

SALA 306

LA VIDA DE LOS SIGNOS

Los experimentos caligráficos constituyen una vasta porción de la producción gráfica de Michaux. Fascinado por las escrituras orientales y sobre todo por los ideogramas chinos, el artista trabajó desde sus inicios en la creación de alfabetos inventados, sin correlato fonético ni semántico.
Estos signos son, a decir de Michaux, una poesía siempre incompleta, una literatura del gesto y del impulso y de la danza del trazo. Al mismo tiempo, el revoloteo de los signos sigue un principio rítmico continuo: cada dibujo es a la vez explosión y corriente, un “trayecto” en múltiples direcciones. Michaux cultivó su interés por las escrituras pictográficas a la vez que su pasión por los ritmos y patrones sonoros.

De la práctica musical, a la que era aficionado, no queda más testimonio que sus dibujos, que en ocasiones parecen partituras para la visión. En estas obras encontramos una literatura abstracta e íntima, donde los trazos son figuras y personajes en constante mutación. En muchas ocasiones, estos signos aparecen separados como letras, en otras desarrollan características animales o totémicas; en otras aún, como en el período de experimentación con sustancias psicoactivas de los años cincuenta y sesenta, los trazos se multiplican sobre grandes superficies de papel, tomando connotaciones que los acercan a las prácticas expresionistas abstractas.

Henri Michaux
Sin título, 1963
Tinta china sobre papel
322 x 417 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
Foto: Jean-Louis Losi

 

Henri Michaux
Sin título, 1975
Tinta china sobre papel
940 x 1.500 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
© FMGB Guggenheim Bilbao Museoa
Foto: Erika Barahona Ede

 

Henri Michaux
Sin título, 1944
Tinta china sobre papel
320 x 240 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
© FMGB Guggenheim Bilbao Museoa
Foto: Erika Barahona Ede

 

 

 

SALA 307

MANIPULAR LA PSIQUE

En 1955, a una edad ya madura, Michaux participa por primera vez en un experimento con mescalina, un alcaloide extraído del cactus mexicano conocido como peyote. Para ello, Michaux cuenta con la ayuda de médicos y científicos cercanos al mundo literario, entre ellos el neurólogo bilbaíno Julián de Ajuriaguerra.

Deslumbrado ante las mutaciones psíquicas y sensoriales que generan esta y otras sustancias psicoactivas, como la psilocibina y el LSD 25, y decidido a explorar sus efectos en detalle, Michaux lleva a cabo numerosas sesiones hasta mediados de los años sesenta, que reflejará en conocidas obras literarias, como Miserable milagro y El infinito turbulento. Al mismo tiempo, produce gran número de minuciosos dibujos siguiendo una matriz gráfica ya intuida en años previos: un esquema de surcos y arborescencias, a menudo ascendente, saturado de simetrías y micrografías.

Tanto estas obras gráficas como las literarias encumbrarán a Michaux como figura tutelar de la incipiente cultura psicodélica y la mística underground, aunque él siempre insistiría en definirse como un sobrio “bebedor de agua” en nada interesado por los paraísos artificiales. Durante los años posteriores a su abandono de la experimentación química, Michaux continuaría desarrollando un estilo “mescalínico” a la vez que trabajaría sus demás series y grandes obsesiones artísticas. En todas ellas encontraría un terreno fértil para la cartografía de la imaginación.

 

 

Henri Michaux
Sin título, 1956
Tinta china sobre papel
320 x 240 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
© FMGB Guggenheim Bilbao Museoa
Foto: Erika Barahona Ede

 

Henri Michaux
Sin título, 1962
Tinta china sobre papel
400 x 270 mm
Colección particular
© Archives Henri Michaux, VEGAP, Bilbao, 2018
Foto: Jean-Louis Losi

 

 

¿SABÍAS QUE…?

 

EL LARGO CAMINO DEL AUTOCONOCIMIENTO

INTRODUCCIÓN

Desde muy joven, Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899–París, 1984) quiso comprender su propia naturaleza y la del mundo que le rodeaba. Su vida y su obra están fundamentadas en un proceso de constante autoexploración.

Esta didaktika online reflexiona sobre cuestiones como sus incursiones en el terreno del subconsciente, su conexión con otras culturas o la importancia que concedía a la música, al lenguaje escrito y al medio pictórico.

VIAJAR POR EL SUBCONSCIENTE

“¿Quieres saber lo que es tu ser? Desconecta. Retírate a tu interior. Tú solo aprenderás lo que es esencial para ti…”.

La autoexploración es una búsqueda constante en la práctica creativa de Henri Michaux, que seguirá durante toda su vida. Gran parte de esta indagación se centró en encontrar formas de establecer conexión con su subconsciente, tratando de liberarse del dominio que uno mismo ejerce sobre sí y experimentando de este modo con la creatividad artística que esta introspección puede desencadenar.

Con esa finalidad, Michaux experimentó con diversas técnicas, como la meditación o los ensueños dirigidos, que le permitieron alcanzar estados alterados de conciencia. También llevo a cabo un consumo puntual y controlado de sustancias como la mescalina, en colaboración con profesionales del ámbito de la psiquiatría entre los que destacó el doctor Julián de Ajuriaguerra, con quien entabla amistad en París en la década de los cincuenta. Los Dibujos mescalínicos que puede verse en la sala 307, realizados entre 1955 y 1959–60, tienen un carácter abstracto y son un ejemplo de las obras creadas como resultado de su experiencia con esas sustancias. Michaux no pintaba bajo la influencia directa de su consumo, pues la velocidad y el dinamismo de las visiones que le provocaba dificultaban esa labor. Sin embargo, sí era capaz de tomar algunas notas que solo el entendía; y solía pintar posteriormente, cuando los efectos eran ya mínimos o habían pasado, a partir del recuerdo de la experiencia y como testimonio de la misma.

JULIÁN DE AJURIAGUERRA OCHANDIANO

Julián de Ajuriaguerra (Bilbao, 1911–Villefranque, Francia 1993) es una de las máximas figuras científicas vascas y uno de los psiquiatras más importantes de la historia contemporánea. Coincidió con Michaux en París y colaboró con él en la realización de sus experimentos mescalínicos, analizando y registrando todos los efectos que producían en el artista.

A partir de estas experiencias publicará, junto con F. Jaeggi, el ensayo Contribución al conocimiento de las psicosis tóxicas. Experimentos y descubrimientos del poeta Henri Michaux (1963).

¿QUÉ ES LA MESCALINA?

La mescalina es una sustancia psicoactiva de origen vegetal presente en algunas variedades de cactus, como el peyote, que tradicionalmente ha sido utilizada por los nativos americanos tanto de forma medicinal como ritual.

El uso de esta sustancia, cuyo consumo puede resultar nocivo para la salud, se extiende a Occidente en el siglo xix, coincidiendo en el tiempo con el nacimiento de la psiquiatría como disciplina médica, y será utilizada en numerosos experimentos por médicos, pensadores y artistas.

APRENDIZAJE INTERCULTURAL

“1930–31 en Asia. Finalmente, su viaje […] India […] Indonesia, China […] son países sobre los que deberá pensar y reflexionar durante años”.

Siendo muy joven, Henri Michaux descubre que, para avanzar en su proceso de autoconocimiento, primero necesita liberarse de las barreras socioculturales que condicionan su forma de pensar. Esto le llevará a explorar las culturas no occidentales y el arte primitivo, y a convertirse en un incansable viajero que recorrerá varios continentes. De entre todos sus viajes, el que hizo a Oriente entre 1930 y 1931 será el más determinante para su obra. Conoció entonces países como la India, China y Japón, y dejo constancia de ello en el libro Un bárbaro en Asia. A raíz de este periplo, desarrollaría un gran interés por el arte, la cultura y la filosofía orientales, que le acompañará toda su vida.

LA MÚSICA

“Música, arte del comportamiento… Ocho minutos de música folklórica dicen más acerca de una gente desconocida que cien páginas de notas y alzados. El documento psicológico más revelador”.

La música tiene una importancia fundamental en las investigaciones estéticas de Henri Michaux. Mediante ella, el artista consigue conectar con el instante presente y alcanzar estados profundos de meditación. Por ello, con frecuencia desarrolla su actividad pictórica en sintonía con la música que escucha.

Su gusto musical se divide en dos ejes fundamentales: de folclore de civilizaciones no occidentales, que conoce a través de sus viajes y le sirve para descubrir nuevos ritmos e instrumentos; y la música contemporánea minimalista, serialista, ruidista o concreta, cultivada por compositores como Alban Berg o Karlheinz Stockhausen, a los que Michaux admiraba.

Michaux tratará de difundir entre sus amistades los ritmos de la música oriental y africana, además de temas tradicionales, religiosos y tribales de numerosas regiones del planeta. Grandes compositores y artistas del momento formaban parte de su círculo íntimo, como el pintor y escultor Jean Dubuffet, al que regalará numerosas grabaciones.

COMPOSICIONES MUSICALES INSPIRADAS EN LA OBRA DE MICHAUX

Igual que Henri Michaux se apasionó por el universo sonoro, fueron muchos los compositores que se interesaron por realizar adaptaciones musicales de sus escritos. Grandes figuras, como Pierre Boulez o Witold Lutosławski, tratarán de reflejar musicalmente la esencia de algunos de sus poemas, y otros le rendirán un homenaje póstumo, como Giacinto Scelsi en su Cuarteto de cuerda n.º 5. Boulez, por ejemplo, muy crítico con la mayoría de los autores que escribían sobre música, solía alabar los textos y las críticas musicales de Michaux.

IMPROVISACIONES MUSICALES

Henri Michaux también experimentó con la improvisación musical, aunque no dejó ningún registro de esta actividad más allá de sus escritos o los testimonios de sus vecinos. Para ello se valía principalmente del piano y de una serie de instrumentos de percusión adquiridos durante sus viajes —entre los que destacan el tamtam y la kalimba—, así como de cualquier objeto de madera que pudiera servirle como instrumento improvisado.

LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE ESCRITO

“Escribo para recorrerme. Pintar, componer, escribir: recorrerme. En ello reside la aventura de ser en la vida”.

Pese a tener un talento natural para la escritura, Henri Michaux rechazó en un principio dedicarse a ella, alegando que le apartaba de lo esencial, que era la expresión libre. Sin embargo, comenzó a publicar periódicamente escritos sobre arte y literatura en la revista belga Le Disque Vert, que llegaría a codirigir en 1925, ya ubicado en París.

La escritura no era para Michaux un fin en sí mismo, sino un medio que le permitía reflexionar sobre las posibilidades expresivas del lenguaje e indagar en ellas. Así, cultivó una prosa poética, que le permitía desarrollar una mayor experimentación, crear personajes y entornos que se desviaban de la realidad convencional (escribía breves relatos de apenas uno o dos párrafos inspirados en sus pinturas) y buscar activamente nuevos recursos para desmarcarse de cualquier protocolo o gramática reglada (por ejemplo, se inventaba palabras cuyo significado solo él conocía).

LA CALIGRAFÍA

Al explorar las posibilidades del lenguaje, Henri Michaux se interesó por el aspecto gráfico de la escritura: la caligrafía, la forma misma de las letras. En este sentido, Michaux encuentra inspiración en el carácter caligráfico de los ideogramas chinos y japoneses que conoció en sus viajes, y que adaptará en su pintura para intentar crear su propio registro visual. Lo que en principio eran palabras derivó con el tiempo en imágenes.

EL LENGUAJE PLÁSTICO

“¿Quién no ha querido captar más, captar mejor, captar de otra manera los seres y las cosas, no con palabras, ni con fonemas, ni con onomatopeyas, sino con signos gráficos?”.

En la pintura, Henri Michaux encuentra un medio que lo libera de las palabras, experimentando con un nuevo lenguaje capaz de expresar su mundo interior de forma más directa y espontánea. Así, la obra pictórica de Michaux es de ejecución rápida y dinámica.

Para ello, Michaux trabaja principalmente con materiales muy líquidos, como la tinta y la acuarela, que le permiten una mayor velocidad de movimiento. Realiza composiciones plagadas de ritmos, gestos y signos que a menudo representan figuras identificables, como personas o animales, o también formas abstractas que crea desde el recuerdo de los estados alterados de conciencia que ha experimentado.

 

 

ACTIVIDADES

 

CONFERENCIA JULIÁN DE AJURIAGUERRA Y HENRI MICHAUX

Jueves 22 de febrero, 18:30 h

Joseba Mikel Aguirre Oar, discípulo de Julián de Ajuriaguerra, hablará sobre el trabajo del psiquiatra bilbaíno y su relación con el artista y poeta francés Henri Michaux, a quien asistió durante sus experiencias de consumo controlado de mescalina, que posteriormente recogería en su libro Miserable milagro.

Lugar: Auditorio

 

TEXTOS DE HENRI MICHAUX

Jueves, 26 de abril, 19:00 h

La obra escrita de Henri Michaux jugó un destacado papel en su trayectoria artística. Disfruta de una velada literaria de la mano de rapsodas de Poetalia, que nos deleitarán con la lectura de una selección de textos de los cuadernos de viaje, poemas y relatos breves de Michaux.

Lugar: Auditorio del Museo

 

 

CHARLA – PROCESO CREATIVO. MARIE CHOUINARD Y LA DANZA EN HENRI MICHAUX

Viernes, 4 de mayo, 19:00 h

La reconocida coreógrafa canadiense Marie Chouinard creó para su compañía una pieza de danza contemporánea inspirándose en la serie Movimientos (1952) de Henri Michaux. Un representante de su compañia radicada en Montreal compartirá con el público los secretos de dicho proyecto. Chouinard y su compañía, constituyen un referente internacional de la danza actual.

Lugar: Auditorio del Museo

 

 

 

+ info https://henrimichaux.guggenheim-bilbao.eus

 

 

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