Signar la complejidad en Espacio Pla

 

Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Junio – Agosto 2021
Signar la complejidad
Espacio Pla
Pabellón de las Bellas Artes – UCA
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Signar la complejidad

Muestra virtual

Curaduría: Merlina Rañi
Gestión y producción general: Celina Pla y Florencia Rocha
Desarrollo técnico y programación: Agustín Pontura
Curadora de programas especiales: Malena Souto Arena
Dirección: Cecilia Cavanagh – Pabellón de las Bellas Artes UCA.

 

SIGNAR LA COMPLEJIDAD

(Texto curatorial)

Esta muestra es un ejercicio que surge en la reflexión sobre la experiencia digital y que propone un formato algo experimental con la intención de darle relevancia a algunos rasgos característicos de la contemporaneidad veloz y mutante en la que nos encontramos inmersos.

Estos rasgos que buscamos resaltar, convergen en la pregunta por la complejidad como una de las características más marcantes de esta época. Lo rizomático se presenta como el formato idóneo, así como lo topográfico, el uso de lenguajes múltiples, la supremacía del sistema de relaciones sobre los símbolos, la necesidad de desplazamiento y contextualización de la práctica, son frecuentes.

Para responder la pregunta sobre la complejidad las obras no presentan una respuesta unívoca ni lineal, sino que es necesario aplicar recursos como el movimiento, los sistemas o lo procesual, que indican una constante transformación y la confluencia de distintas interpretaciones posibles.

Así, las piezas de Elisa Balmaceda, Renee Carmichael y Diego Alberti, se disponen en esta trama que consiste en ubicar al concepto de Experiencia en un mapa de tensiones, que guardan relación con una problemática en particular: la exposición a un entorno de creciente complejidad – sobre todo en términos de información-, el desafío de interpretarlo y de producir sentido.

El diagrama fue diseñado a partir de las propuestas y reflexiones de las distintas obras, los ejes que lo componen y su desarrollo formal están íntimamente ligados e inspirados por las mismas, para funcionar y relacionar sus inquietudes de base: el futuro de la energía, el lugar del cuerpo en la abstracción, la aceleración de la digitalización.

Durante sus propuestas, vamos a poder ver trabajos que implican investigación teórica, relaciones entre distintas disciplinas, pero en los que principalmente existe un vínculo interesante entre el conocimiento técnico y la interpretación sensible. Estos artistas trabajan con sistemas complejos, y dentro de ellos, desarrollan sus propios métodos para marcar hitos y producir significado.

El recorrido de la muestra se divide en tres ejes importantes: el núcleo duro de la experiencia en relación a la Energía y la Magnitud, la dimensión metafórica, dada en su relación con el Ritual y el Lenguaje, y por último el extremo opuesto, representado por el concepto de la Extinción de la Experiencia. A través de estos ejes, es posible acceder a las diferentes piezas presentadas.

ENERGÍA – EXPERIENCIA – MAGNITUD

La experiencia mediada por el organicismo y definida por la escala
En este eje, encontramos el concepto de Experiencia situado en la tensión entre la Energía y la Magnitud. En un plano más básico podría abordarse como el problema de la forma y la escala, como registros definitorios de la experiencia.

En el punto de la Energía se sitúan matices que tienen que ver con el orden preponderante sobre el concepto de energía, desde dónde se interpreta y modela. Como paradigma más prominente aparece la Cibernética, una corriente dentro del Organicismo que actualmente atraviesa todos los campos de la actividad humana y que en este caso ponemos en perspectiva de la Ecología* -donde se funden la idea de la naturaleza y la de cibernética -, en representación del medio en el que problematizamos nuestra existencia.

Por otro lado, en el punto de la Magnitud, aparecen matices dados en el aspecto subjetivo de la experiencia. En este encontramos primeramente al Cuerpo como parámetro de lo aprehensible, la Escala como medida, y la Emoción como filtro. Todos ellos, factores que median la experiencia desde nuestra determinación biológica.

Así, la experiencia se ubica entre estos dos puntos (medio y sujeto) que construyen en gran parte las posibilidades que ésta infiere, de lo general a lo particular. Desde esta perspectiva, las obras sitúan algunas de sus preguntas más importantes: ¿Cuál es el lugar de la sensibilidad en el medio técnico? ¿Cómo interpretamos la abstracción de los datos desde la experiencia personal? ¿Cómo podemos abarcar los fenómenos que escapan a la escala de nuestro cuerpo? ¿Qué tipo de experiencia proyectamos desde estos paradigmas complejos?

La resolución de estas preguntas está dada en la extensión de nuestras capacidades físicas y cognitivas mediante las máquinas cibernéticas, que reconfiguran constantemente al concepto de humanidad y de naturaleza que construimos para encontrar un lugar de pertenencia en el tiempo y en el espacio.

* “La hibridación del medioambiente natural y las máquinas constituye así un enorme sistema cuya conceptualización conduce al fin de la naturaleza y al comienzo de la ecología” fragmento de Máquina y Ecología. Hui, Yuk (2020), Fragmentar el futuro, Caja negra editora.

RITUAL – CONTINUIDAD – EXPERIENCIA – CONTINUIDAD – LENGUAJE

La experiencia es el límite del concepto
Al núcleo duro del eje vertical dado en Energía-Experiencia-Magnitud, se contrapone este eje que abarca sobre todo la interpretación y la capacidad de elaborar la experiencia a partir de los estímulos.

Acá, la experiencia se tensiona desde la actividad Ritual y la práctica del Lenguaje, mediadas por un eje fundamental del diagrama: la Continuidad, en representación de la característica vibrante de la complejidad, que oscila entre extremos, que produce textura y trama en la tensión de la polaridad. El Ritual aparece como la dimensión filosófica del pensamiento, la capacidad de marcar hitos en la experiencia desde la acción. Mientras que el Lenguaje, vinculado principalmente a la comunicación y la transmisión de la experiencia, se presenta como un vínculo con lo consciente, desde que construye narrativas, produce sentido, historiza a la experiencia.

En el diagrama, el Ritual se dispone como lo que puede darle forma a la Abstracción desde el campo de lo Afectivo, y así darle un significado particular al tiempo. El Caos y la Memoria aparecen como fuentes de alimentación, de dónde es posible tomar elementos necesarios para esta actividad.

Mientras que el Lenguaje aparece como la capacidad de darle Significado a la Información, y a su vez de construir sentido desde la subjetividad. Un sentido que se ubica de forma modulada en la medida de lo interesante, entre la cantidad de información transmitida (Valor) y lo fluído o inteligible de su forma de transmitir (Dificultad).

Cada uno de estos puntos tienen la capacidad de articular el tiempo y el espacio a través del significado, así como relacionar en su praxis el orden de la Energía y la dimensión de la Magnitud.

Dentro de este eje, se pone en relieve la intención, desde las obras, de encontrar la manera de expresar ideas y experiencias (un ritual) que resista a la manipulación del lenguaje. O un uso del lenguaje apropiado para transmitir una experiencia que se acusa como límite del concepto, que se presenta intransferible, quizás por la fragilidad del lenguaje.

Desde este punto, es posible cuestionar la perspectiva cultural desde la que se abordan distintos temas de agenda -como es el caso en distintas obras de Elisa Balmaceda- o el modo en que la narrativa científica o técnica le da forma a la experiencia, o como la esfera de lo económico, lo cuantificable y lo productivo, se juega en campos como lo afectivo o lo sensible, produciendo un cambio de paradigma. Son algunas reflexiones que pueden verse reflejadas en las obras y que éstas comparten, a pesar de los diferentes abordajes.

DESINTEGRACIÓN DEL TIEMPO – NEGACIÓN DEL ESPACIO – EXTINCIÓN DE LA EXPERIENCIA

 

Mutaciones en la experiencia

Todo lo que está por fuera del concepto, funciona como antítesis pero a su vez enmarca a la idea que se expone. El diagrama se plantea desde el modelo Penrose-Carter de un agujero negro. La experiencia se sitúa en el punto de tensión en ese diagrama, que representa a la distorsión máxima del espacio tiempo: la singularidad. Los únicos ejes que permanecen son Espacio y Tiempo. Estos ejes (x,y) se gradúan desde el centro como máximo dominio sobre el concepto, a los extremos como pérdida total del dominio del concepto. La convergencia de más tiempo y más espacio resulta en aquí y ahora, como situación de la experiencia, mientras que en el extremo menos espacio encontramos a la Negación del espacio y en el extremo de menos tiempo a la Desintegración del tiempo.

Cada uno de estos dos conceptos está pensado en función de problemas bastante prácticos de la actualidad como ser el avance de la telemática y los vínculos virtuales que de alguna forma eliminan las distancias o directamente se disponen en la virtualidad de un espacio no físico. O la subdivisión y aceleración del tiempo, dadas en la cantidad de información, sobreestimulo y actividades que caracterizan a la vida contemporánea en general.

En la conjunción de estos dos extremos encontramos a La extinción de la experiencia, en representación de la devaluación máxima de la experiencia, la dificultad de extraer placer de la misma, sea por la sobrecarga de información y estímulos o por la relación cada vez más indirecta implícita en los medios.

Sin dudas, este extremo trágico propone una romantización de la experiencia que sería necesario revisar, sin embargo puede ser una forma gráfica y útil para pensar en los tiempos que corren y el lugar desde el cual podemos vincularnos y procesarlos.

Existe una inquietud de base que se presenta en las obras de esta muestra, como un enlace hacia el futuro inmediato. Sea desde la preocupación por el futuro de la energía, del cuerpo o de los cambios sociales, biológicos y económicos que puede producir un fenómeno como la pandemia, se pone en juego la forma en la que concebimos a la experiencia, en su calidad y en su posibilidad.

 

 

Bienvenidxs a Signar la complejidad, una exposición de Renee Carmichael, Elisa Balmaceda y Diego Alberti, con la curaduría de Merlina Rañi. Este diagrama funciona como interfaz para acceder a los contenidos de la muestra y a su vez como un modelo gráfico del concepto.

Algunas aclaraciones que pueden facilitar la navegación:

Puede recorrerse desde los filtros en el menu (arriba-derecha) o directamente accediendo a los mismos filtros desde el diagrama.
Para acceder a cada texto presione el signo + (arriba-izquierda)
Cada eje está acompañado por su texto.
A través de los círculos de colores es posible acceder a las obras.
Para salir de las obras y volver al diagrama presione la cruz (arriba-derecha)
Recomendamos cerrar las pestañas aledañas ajenas a la muestra y visualizar la ventana en pantalla completa para una mejor experiencia. La muestra quedará en exhibición hasta septiembre de 2021.

03 de julio: diálogo junto a Renee Carmichael
24 de julio: diálogo junto a Diego Alberti
28 de agosto: diálogo junto a Elisa Balmaceda

 

El Pabellón de las Bellas Artes exhibe Signar la complejidad, muestra virtual, con producción de Espacio Pla y curaduría de Merlina Rañi. La interfaz es un diagrama, una matriz de los vínculos entre las obras de Renee Carmichael, Elisa Balmaceda y Diego Alberti, que combina el ejercicio formal con el conceptual, para hablar de la complejidad, uno de los paradigmas más destacados de la contemporaneidad.

Con la yuxtaposición del color, con curvas entrecortadas, zigzagueantes, y esféricas, sobre un grafico de líneas que representa el «tiempo» en el eje Y de su cuadricula cartesiana, y el «espacio» en el eje X, el esquema sintetiza la muestra. La percepción que transmite la grafica del diagrama permite conocer intuitivamente el comportamiento de la complejidad, que consideramos intrínseca de la vida. La representación se manifiesta en distintas experiencias vividas, con diferentes intensidades de magnitud, por medio de diversas fuentes de energía, con la ayuda de rituales simbólicos, a través de especiales tipos de lenguaje y, gracias al sentido, la subjetividad, la abstracción, el afecto, pero sobre todo la información, sus valores y sus significados, los tres artistas interactúan a través de sus obras, logrando plasmar la complejidad en la muestra.

Renee Carmichael explora el papel que la captación del numero de dificultades del blockchain, o cadena de bloques, puede desempeñar en la creación de belleza, y lo traslada a movimientos corporales de gran dinamismo óptico. La infinidad de combinaciones de blockchains son la ejecución de una estética como podría ser el baile de una coreografía escrita. Tecnología que está cambiando el mundo financiero, pero polémica porque la magnitud del proceso de «minar» las criptomonedas, utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar, consumen más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, provocando un fuerte impacto en el medioambiente.

Al concepto del Taypi, el centro del mundo, la tierra, para el pueblo indígena originario Aymara, Elisa Balmaceda lo «encandila» con la energía solar, las radiaciones e intensidad de 10.000 soles, que resultan de una investigación en territorio a través del tiempo, y el consiguiente fenómeno del calentamiento global y el trastorno del orden natural. Revelando también que por el momento los espectadores aun podemos alegrarnos mediante la revelación mutua de la belleza del mundo, evidente bajo la hermosa luz del sol. Aquella que nos cautiva por el deslumbrante esplendor de su brillo y su sobrada potencia, dejando millares de percepciones de sentidos en el cuerpo y en la mente durante toda una vida.

Las obras de Diego Alberti son interfaces, procesos que comienzan y duran hasta completarse. A la vez, cada una de ellas es de carácter inédito, único e irrepetible. El usuario se convierte en colaborador de la transformación artística, interactuando con la obra, dando forma a la pieza y fuerza para que esta cambie y evolucione, a menudo de manera impredecible. Desde la complejidad del código hasta la variabilidad de las imágenes, el algoritmo que articula los datos es parte integrante de su diseño, tal como lo es en criptodivisas como el Bitcoin, el Ethereum, plataforma a su vez de los NFTs (token no fungible en ingles), y tantas otras.

Agradezco a Espacio Pla, a la gestión y producción general de Celina Pla y Florencia Rocha, al desarrollo técnico y programación de Agustín Pontura, y a la curaduría de Merlina Rañi por Signar la complejidad, una muestra virtual con una interactividad de imágenes, textos, movimientos, estructuras, sonidos, en su propio montaje multimedia, en exposición en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA.

Lic. Cecilia Cavanagh

Directora
Pabellón de las Bellas Artes – UCA

 

 

 

 

DATA / MOOD / SELF
Diego Alberti
2021

La obra de Diego Alberti consiste en un sistema de tres obras en torno a la pandemia, como tema que atravesó diferentes esferas de la experiencia. En un ejercicio pensado desde la tríada, se presentan tres órdenes dentro del mismo tema, en representación de las diferentes perspectivas: DATA / MOOD / SELF.
En cada una de estas perspectivas se presenta un ejercicio formal, que propone una interpretación estética a partir del cruce de datos específicos (información concreta y estructurada), con fuentes de aleatoriedad informática tomadas de la computadora personal de cada usuario y de un servidor de true random (verdadera aleatoriedad). Es así como el factor de aleatoriedad entra en la obra como un eje estructurante del discurso, así como el carácter procesual e inédito de las piezas. Cada vez que se abre una de las piezas, se ejecuta un proceso que dura indefinidamente en el tiempo, y que además es, a fines prácticos, único e irrepetible, gracias a las fuentes de aleatoriedad implementadas en la obra. Tanto el algoritmo que articula los datos, como sus resultados visuales componen el cuerpo de la obra.

Diego Alberti (Buenos Aires, Argentina. 1978) Desarrolla su trabajo a partir del uso de computadoras. Sus instalaciones y dispositivos cautivan la mirada en búsqueda del «trance» permitiéndole desplegar su universo creativo.
Desde 2007 logra experimentar con diferentes materiales, formatos y modelos de producción en el contexto de las Artes Electrónicas Iberoamericanas. En la contemplación de una máquina informática realizando su tarea, aparecen paisajes naturales, organismos cibernéticos y patrones o diseños que parecen provenir de culturas originarias o civilizaciones extraterrestres.
Matrices, pantallas, luz y sonido apelan a esos misterios producidos digitalmente por medio de algoritmos y programas.
La tecnología digital y las interacciones e hibridaciones hombre-máquina atraviesan su obra.
Continuando la tradición cinética informática local, sus referentes son artistas como Julio Le Parc, Miguel Angel Vidal y Gyula Kosice.
Sus trabajos han sido exhibidos en Argentina y el mundo. (Londres, Sao Paulo, Madrid, Santiago, Barcelona).
Vive y trabaja en Buenos Aires.

 

 

 

Taypi 10.000 soles
Elisa Balmaceda
2021

En un recorrido que cruza casos de distintas partes del mundo, enfoques culturales y contextos geopolíticos, las piezas presentadas revelan problemáticas comunes, vinculadas mediante una estructura invisible por su escala planetaria, pero muy concreta.
Un sol artificial con una radiación equivalente a 10.000 soles —situado en las cercanías de la mayor reserva de carbón europea— con el que se realizan experimentos e investigaciones sobre el futuro de la energía, se conecta desde un vínculo formal con el concepto de Taypi: un rezo de la cultura aymara que designa a la tierra como punto de encuentro de las fuerzas positivas y negativas del universo, a partir del cual se produce el despliegue y distribución del conocimiento y la energía.
El trabajo formal, que recopila distintos símbolos y signos (desde patrones andinos a símbolos eléctricos), funciona como un puente entre perspectivas cosmogónicas, donde la tensión máxima se presenta en la figura del cuadrado negro. Así como las caminatas resultan un eje fundamental de la práctica artística, desde que permite abarcar los fenómenos tratados en la escala de la experiencia personal.

Elisa Balmaceda (Chile. 1985)
Artista, docente e investigadora. Trabaja sobre las intersecciones de la naturaleza, la tecnología, la materialidad, el cuerpo humano y lo oculto. Su último trabajo explora los paisajes post-naturales del presente, donde la infraestructura humana y las entidades no humanas coexisten y se entrelazan unas con otras. Además, explora la influencia cósmica y energética del sol en la sociedad, y su impacto en nuestras nociones de tiempo / espacio, así como la forma en que el desarrollo tecnológico y el conocimiento científico dan forma a la concepción de lo real, lo desconocido y lo imaginario. Es docente del laboratorio de Arte y Ecología en la Universidad de Concepción, y colabora además con diversos proyectos e iniciativas creativas y transdisciplinarias, entre ellas el centro cultural de arte y tecnología Toda la Teoría del Universo (Concepción, Chile). En 2016 recibió el Premio otorgado a mujeres artistas egresadas de la Academia de Artes Mediales en Colonia (Alemania), y en 2019 el Premio especial de Arte Joven otorgado por la Municipalidad de Santiago, Chile.

 

 

 

 

My feeling of the blockchain is….
Renee Carmichael
2021

My feeling of the blockchain is… es una danza en cinco piezas, que dialoga y reflexiona sobre la lógica del blockchain, con la intención de encontrar una forma de abarcar este concepto técnico y funcional de una forma sensible.
Cuatro de sus piezas son movimientos corporales basados en el número de dificultad de sus operaciones en la cadena de bloques, provenientes de transacciones o de la generación de NFTs (Non Fungible Token) sobre su propia obra.
A través de las cinco piezas se desarrolla una reflexión sobre cuál es el lugar del cuerpo en la abstracción financiera e informática propia de la tecnología del blockchain, cuyo eje performativo está dado en la descentralización de la información. Este tema que escaló abruptamente durante el 2020, y es motivo de debates polémicos, implica la introducción de lo financiero como productor de sentido en esferas sociales, con las que antes se relacionaba de una forma menos explícita. En la obra, el fenómeno se pone en relieve para procesarlo desde el cuerpo y en la perspectiva del sentir.

Renee Carmichael (Seattle, Estados Unidos. 1986) Investigadora, escritora y artista de EEUU. Experimenta con el movimiento, el cuerpo y el algoritmo, explorando lo abstracto y lo sensorial a través de interpretaciones íntimas, textos, podcasts, videos, algoritmos y obras de arte digitales. Los formatos de sus obras de arte surgen de los propios contenidos; cada obra es un proceso que experimenta con el cómo y el por qué, a menudo reuniendo ideas opuestas a través de softness y ecuaciones imaginativas y poéticas de los límites cotidianos de ser un cuerpo enredado con tecnologías digitales. Tiene una maestría en Medios Interactivos: Teoría y Práctica Crítica del Goldsmiths College en Londres, es fundadora del proyecto Flee Immediately!, cofundadora del podcast Liminal Bits, miembro del grupo de improvisación telemática The Placeholder Group y candidata al doctorado en Teoría del Arte Comparado en la Universidad Nacional de Tres de Febrero en Argentina.

 

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