Ciudad de Córdoba, Argentina. Del 24 de julio al 20 de septiembre 2026.
Exhibición Tengo una historia de Dianela Paloque
Satélite Galería
Av. Vélez Sarsfield 1448-1450
https://satelitearte.wixsite.com
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Tengo una historia
Exposición de Dianela Paloque
con curaduría de Leo Estol
Tengo una historia es la primera muestra individual de Dianela Paloque en Satélite: reúne obras realizadas por la artista durante los últimos dos años donde se aproxima a la iconografía de tatuajes inscriptos en cuerpos que ya no están, indagando en las formas en que las imágenes sobreviven, migran y transmiten relatos.
Sobre Tengo una historia
por Leo Estol
Una y otra vez se asoma la duda: ¿por qué la piel? “Me lo preguntan e internamente yo también me lo pregunto –cuenta Dianela en su taller–. Hay algo ahí a descifrar, un primer lenguaje, una forma de comunicarse, algo primitivo que me atrae”.
Una anécdota familiar, un recuerdo de los primeros años, trae algo de luz: son pieles estaqueadas que se asoman por sobre un cementerio de máquinas. “Cuando era chiquita me llevaban arropada en corderitos y acompañaba a mis padres en las labores del campo. Hay una cosa sensorial que está en el olor. Veía a mi papá pasar con las vacas y él tenía ese pasatiempo de preparar las pieles para dejarlas luego secar sobre las máquinas que habían quedado obsoletas. No es que vendiera las pieles, a veces las usaba como montura para los caballos”.
En aquellos inviernos la vida familiar estaba signada por la crudeza de un frío que lastima las manos, de hacer el tambo contra cualquier pronóstico y de escuchar los lamentos de los chanchos. En la adolescencia, Dianela es la hippie de su grupo, manifiesta una sensibilidad que la distingue y emprende su camino a Córdoba, viaja a estudiar. En la mudanza lleva un bolso, las muchas historias que le cuenta su mamá, el recuerdo de una serpiente peluda y una percepción del entorno especial: “desarrollé un sentido de cautela porque en el campo todo se puede descontrolar en segundos”. También, trae de su Freyre natal el trabajo con las pieles, una labor que a medida que profundiza su búsqueda artística se vuelve más detallista, desafiante y singular.
“Tengo una historia” es un acercamiento a un acervo de objetos construidos minuciosamente, con materiales que alguna vez estuvieron vivos. Hay en esta elección un señalamiento de nuestra cultura carnívora humano céntrica que gobierna el planeta a su antojo y, a su vez, algo emocional vinculado con ese espacio familiar tan cercano al corazón argentino, rural y productivo.
Tal vez la conciencia sobre el cuerpo de los animales y su sacrificio la haya llevado a ampliar su investigación en otras suertes, como quien dice, otras pieles y así descubrir en Buenos Aires el Museo Forense, una institución a la cual la entrada de niños está vedada, dado que dispone de una incómoda colección de restos humanos, algunos tatuados, conservados en formol. Aprender qué dicen las pieles de aquellas personas marginales de comienzos del siglo XX. Entonces la piel se vuelve un sistema, una caverna en el sentido de recibir antiguos deseos y proyectar un eco, una reverberancia hacia el futuro. El tatuaje será armadura de los guerreros, amuleto de prisioneros que ven en el dibujo una vida sin ataduras, señal distintiva de marineros que hacen de su vida una deriva de puertos y mares. Karime Garcia lo señala desde otro texto, aparece en la obra de Dianela “un último gesto de afirmación de existencia”.
En esta nueva exposición en Satélite, la obra explora el volumen, la tensión en el espacio; propone una geografía que es arquitectura y epidermis. Dianela construye una maqueta donde prueba miniaturas de sus obras y continúa colocando dibujos debajo de la piel. Como un pliegue escondido del que no se escapa fácil, la piel es lo definitivo, es el primer límite interior; acariciamos y sentimos con la piel, escribir debajo de ella es escribir dentro. Hay una intensidad grande en el hecho de que la obra suceda adentro de un cuerpo. Ahí también está la manifestación de una potencia, como si Dianela estuviese escribiendo una novela dentro de todos estos animales que crecían, alimentándose de las llanuras para escapar, para ser atrapados.
Acaso está en juego la vitalidad de un pueblo ganadero, una identidad que sacrifica a unos para dar de comer a otros. Aparece de nuevo lo difícil de explicar, como canta Frank Sinatra en uno de sus hits más entrañables, te llevo debajo de la piel, porque solo un dibujo enseñado en el momento indicado puede abrir el paso de un mundo a otro. Un territorio misterioso que la obra descubre por un rato.
24 de julio, 2026
Leo Estol







Dianela Paloque
Nació en Freyre , Córdoba en 1990. Es ar7sta visual egresada de la UNC. Realizó el Programa de Ar7stas en el Departamento de Arte de la UTDT 2025/26. Ha par7cipado en programas de formación en artes visuales, performance y escritura con diferentes profesionales. Durante el año 2022 es becada para cursar el Programa del Proyecto PAC. En el 2014 y 2015 fue seleccionada para asis7r a la Beca/Taller de producción y pensamiento en Artes Visuales impulsada por el FNA. Realizó también residencia R.A.R.O (Bs.As); Sala que habito (Cba) y Las Cuevas (Cerro Colorado). Par7cipó de dis7ntas exhibiciones como: Ex-Centric (Fundación Klemm, CABA, 2026); Modulada (Satélite, Cba, 2026); Trama y urdimbre (Mul7espacio Banco de Córdoba, 2025); Eso que nos une ( Museo Metropolitano de Arte Urbano, Cba, 2025) Siestario (Bienal de Arquitectura, Venecia, 2025); ¿Qué paisaje deja nuestra huella? (Museo Palacio Ferreyra, Cba, 2025); Marcaje (Pólvora, Bs As, 2024); Carbón y plata (CCEC, Cba, 2023); Serpear (Hotel Inminente, Cba, 2023); Rastros, restos y roces (Galería Gachi Prieto, Bs As, 2023); Borde y Contexto (Satélite, Cba, 2021). Participó como finalista de diferentes concursos: 14º edición del Premio Itaú de Artes Visuales 2023 (obteniendo el 3º premio), 111º edición del Salón Nacional de Arte, entre otros. Actualmente vive y trabaja entre Córdoba y Buenos Aires.
Leopoldo Estol
Nació en Buenos Aires en 1981, donde vive y trabaja. Estudió teoría del arte, dibujo, teatro, prosa, hizo prác7cas de danza y formó parte de la Beca Kuitca 2003/5. Algunas de sus exposiciones son: Poxipics: Imágenes de comienzos del siglo XXI, Bienal del MERCOSUR, Porto Alegre, 2007; Mi primera escultura en Museo de Arte Moderno, Buenos Aires, 2007; La mañana del mundo en Galería Ruth Benzacar, 2008; Sur imaginario en Document Art, 2016; Zarpar en El Gran Vidrio, 2016; Diario de un niño que moja la cama y Sin excusas baratas, ambas en Galería Komuna, 2022 y 2024. En el 2009 fundó junto a Renata Lozupone, Laura Códega, Paula Massarun y Dudu Quintanilha el colec7vo La Coope con el cual genera una escultura móvil: una zapa7lla gigante que atraviesa la ciudad en pos de la urbanización de la villa 31. Escribió para Ramona, para RADAR de Página/12 y desde el año 2013 impulsa el periódico El Flasherito Diario junto a Andrés Aizicovich, Liv Schulman y más colegas. Da clases en la UNTREF y en la UTDT.
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