El Vendrell, Tarragona. España. Septiembre 2026.
Manifiesto Para una nueva generación de museos más humanistas
Museo Fenosa
https://www.museuapellesfenosa.cat
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EL MUSEU FENOSA LANZA UN MANIFIESTO
PARA UNA NUEVA GENERACIÓN DE MUSEOS MAS HUMANISTAS
El manifiesto desarrollado por su directora Nekane Aramburu, viene a posicionar a este proyecto museístico al frente de una nueva manera de avanzar en el futuro de los museos ante los actuales cambios climáticos y tecnológicos.
El Museo Fenosa (Paris/ El Vendrell (Tarragona) nació bajo el impulso de la viuda del escultor Apel·les Fenosa, la artista Nicole Florensa nacida en 1926, (precisamente se celebra su Centenario este mismo año).
El manifiesto se ha presentando en el marco del blog de difusión GENERACIONS, concebido como una plataforma para repensar el universo fenosiano desde la porosidad intergeneracional en un entramado abierto a las complejidades de nuestro presente. Apel·les Fenosa se sitúa en nuevos contextos con algunas de sus sentencias en la línea de: «La gran ley, la ley vital y el mundo funciona a base de la contradicción de las generaciones». Por ello desde esta plataforma se comparte una visión divulgativa de su contexto y obra, como un conglomerado de espacios más inclusivos, críticos y socialmente comprometidos hacia nuevos relatos y bifurcaciones.
Un proyecto con el apoyo de la Xarxa territorial de museus de les comarques de Tarragona i de les Terres de l’Ebre y la Generalitat de Catalunya.
Este manifiesto surge no desde la abstracción teórica, sino de un trabajo en proceso donde se han priorizado las urgencias materiales del arte, la salvaguarda de la tierra, la activación crítica del patrimonio y los relatos autónomos. Antes de formularlo en palabras, se comenzó a intervenir en el territorio de proximidad, trabajando el sentido de Pertenencia y operando desde la Periferia y lo internacional de manera Reticular. La escala local adquiere una dimensión de inmediatez y urgencia frente a la inercia de las prácticas capitalistas globales: solo como dispositivo vivo el museo se enraíza en la materialidad del suelo, transformando la institución cultural en un canal de saberes como ecosistema de alianzas entre regiones, países y generaciones.
MANIFIESTO
HACIA UN MUSEO HUMANISTA
El Museo Humanista pone el cuerpo, se encuerpa con los seres humanos, abraza a lo viviente dando un paso al frente desde el eje del patrimonio histórico, haciendo dialogar los legados materiales e inmateriales con el pensamiento contemporáneo.
Nos reconocemos firmemente en la identidad de ser un Museo Humanista. Entendemos el humanismo actual no como el aislamiento del erudito, sino como la responsabilidad ética y simbiótica de nuestra especie con toda la red de la vida.
Esta visión se traslada a la praxis de una Museografía Orgánica: un modelo de diseño expositivo que renuncia a la rigidez del contenedor para convertirse en un ecosistema biorreactivo, sostenido y sostenible.
La Museología Orgánica desde la periferia propone un modelo institucional que entiende el museo como un sistema vivo, situado y relacional. Frente a las lógicas centralizadas y extractivistas, este enfoque trabaja desde el territorio como espacio de producción cultural, no como contexto subsidiario. La programación no se articula a modo de una sucesión de exposiciones y actividades, sino como continuidad de procesos donde artistas, investigación y comunidad se interrelacionan en el Tiempo.
Bajo la Museografía Orgánica, el espacio de exhibición respira, muta con las estaciones del año y opera en sintonía con los ritmos de la biosfera y las urgencias de la justicia social. En esta museografía los materiales son biodegradables, basados en la economía circular y el reciclaje, y los dispositivos expositivos abren las salas a la contigüidad física del entorno. Así, por ejemplo, las obras de bronce de Fenosa conviven con el metabolismo de las plantas. El visitante no es un espectador pasivo, sino un organismo más integrado en una nueva ecología cultural.
Una Museografía Orgánica respeta las situaciones museísticas anteriores sintonizándose con las capas de su historia sin voluntad intervencionista, reciclando aquello que es posible hacer subsistir, con economía de medios y razonamientos de resistencia a medio plazo. Ser un refugio climático no se basa en ofrecer aire acondicionado; por nuestra naturaleza estamos instalados en la justicia climática y en la sabiduría termodinámica de los antiguos palacios renacentistas. Los criterios de conservación preventiva nos alertan sobre cuestiones de humedad y temperatura, por ello priorizamos la pregunta sobre qué es lo verdaderamente necesario en la implementación de equipamientos para evitar acudir a sistemas industriales estandarizados y así procurar un mantenimiento sostenible y autónomo.
El Museo Humanista actúa como una estructura flexible que prioriza metodologías sobre resultados, favoreciendo la co-producción, la investigación procesual y la re-generación del conocimiento compartido. La periferia se asume aquí como posición crítica capaz de ensayar formas alternativas de institucionalidad, con ritmos, escalas y vínculos independientes del sistema dominante.
Queremos visibilizar que formamos parte de la sociedad medioambiental y que cualquier pequeño movimiento representa un gran movimiento para la historia del patrimonio cultural y el futuro del planeta.
Nuestro modelo de museo busca producir impacto reticular de lo local a lo global no solo en términos de visibilidad expositiva o acciones programáticas, sino en la transformación de las relaciones entre arte, contexto, el sustrato biótico y los interlocutores, proponiendo un marco transferible para repensar el papel de las instituciones culturales contemporáneas como agentes activos de otros futuros posibles.
Nekane Aramburu


















