El tormento y el éxtasis

Fechas
Viernes 1 de julio - 20:00 hs.

Palma de Mallorca, España. 1 de julio, 20h. al 2 de octubre de 2016
Exposición El tormento y el éxtasis.
Arte de origen latinoamericano en las colecciones de Mallorca, una revisión desde la contemporaneidad
Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma
http://www.esbaluard.org

 

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Villar Rojas, Adrian- My Grandfather Daniel, 2008.

 

Exposición El tormento y el éxtasis.

 

Comisariado por Nekane Aramburu, directora de Es Baluard
Con la colaboración de Gerardo Mosquera

Proyecto expositivo que viene a mostrar la evolución de la creación latinoamericana contemporánea a través de su presencia en las colecciones de arte de Mallorca poniendo en relevancia el valor de las mismas y explorando su potencial didáctico y formativo. Cuenta con obras de Dr. Lakra, Allora & Calzadilla, Francis Alÿs, Carlos Amorales, Alexander Apóstol, Artur Barrio, Eduardo Basualdo, José Bechara, José Bedia, Ángela Bonadies, Iñaki Bonillas, Tania Bruguera, Daniel Chust Peters, Nicola Costantino, Abraham Cruzvillegas, Leandro Erlich, León Ferrari, Regina José Galindo, Carlos Garaicoa, Mario García Torres, Luis González Palma, Federico Herrero, Alfredo Jaar, Roberto Jacoby y Alejandro Ros, Kcho, Guillermo Kuitca, Glenda León, Aníbal López, Marcos López, Los Carpinteros, Rafael Lozano-Hemmer, Jorge Macchi, Fabián Marcaccio, Teresa Margolles, Jorge Mayet, Adrián Melis, Ana Mendieta, Priscilla Monge, Cirenaica Moreira, Vik Muniz, Óscar Muñoz, Ernesto Neto, Andrés Orjuela Castañeda, Damián Ortega, Cecilia Paredes, Liliana Porter, Wilfredo Prieto, Marepe (Marcos Reis Peixoto), Rosângela Rennó, José Alejandro Restrepo, Miguel Río Branco, Doris Salcedo, Tunga, Sandra Vásquez de la Horra y Adrián Villar Rojas.

Con la colaboración de Gerardo Mosquera además del inestimable apoyo de coleccionistas como José María Lafuente, entre otros.

«El tormento y el éxtasis» es un proyecto expositivo que viene a mostrar la evolución de la creación latinoamericana contemporánea a través de su presencia en las colecciones de arte de Mallorca. La genealogía inserta sus raíces entre el conflicto y la estética, el compromiso político y social y la evolución de la estética y el pensamiento en un área geográfica lejana, pero, pese a todo, conectada con la manera de entender las fracturas de la postmodernidad.

«Ver (y pensar) América Latina», texto de Gerardo Mosquera (fragmento)

Es elocuente que un reciente incremento en la atención hacia el arte latinoamericano en el ámbito académico español sea resultado del tardío desarrollo en él de los estudios postcoloniales, tomados del medio anglosajón. Además de que aquellos funcionan en este caso más como un cajón para meter lo «no occidental», resulta muy problemático analizar América Latina con un instrumental diseñado para discutir los procesos culturales en el ámbito colonial británico tras la caída del imperio después de la II Guerra Mundial. La era colonial en América Latina concluyó antes de que se plasmaran las grandes empresas coloniales ­de signo capitalista­británicas y francesas en el siglo XIX. En Iberoamérica los colonizadores se asentaron, se acriollaron y se mezclaron, imposibilitando la clara distinción entre las culturas coloniales impuestas, las culturas indígenas, y aquellas de los africanos llevados como esclavos. Es decir, no existe, como en África y Asia, la clara interacción entre un ámbito tradicional y otro occidental, cuyas ambivalencias ha discutido el pensamiento postcolonial. A la vez, en América existen comunidades indígenas que permanecen considerablemente excluidas de los proyectos nacionales y sus relatos mestizos.

Sean cuales sean las razones, esta exposición demuestra la importancia creciente del coleccionismo privado en la articulación del mercado, la circulación y la legitimación del arte. Al revés del resto de las manifestaciones artísticas, donde la figura del coleccionista no existe, las artes plásticas se basan en objetos «fetichizados»suntuarios coleccionables y no en circuitos de difusión masiva, como ocurre con la música, el cine o la literatura. Estos últimos se sustentan por el contrario en productos descargables o disfrutables en directo en la red, junto con los tradicionales eventos colectivos de los conciertos y las proyecciones en salas, o las publicaciones en medios masivos. Las obras que llamamos plásticas o visuales continúan siendo principalmente objetos físicos originales o documentos de acciones o ideas certificados como únicos o en ediciones voluntariamente limitadas ­a manera de originales vicarios­, que a menudo contradicen las posibilidades de reproducción masiva de los medios en que se realizan. Ocurre con el video artístico, que se convierte en un coleccionable de edición limitada, o hasta la performance, cuyo derecho a ser reproducida se compra y colecciona. Estas entidades auráticas y «anales»requieren su atesoramiento en colecciones públicas o privadas, y el desarrollo de estas últimas ha otorgado al coleccionista un papel protagónico.

El auge mundial de las ferias de arte es índice del florecimiento del coleccionismo privado y del incremento de su poder. Este se expresa no sólo en el acto de comprar –que es un acto de comisariado– sino en el rol público del coleccionista y su acervo. Precisamente, en América Latina las instituciones y eventos públicos organizados desde colecciones privadas se han incrementado notablemente en los últimos tiempos (pensamos en la colección Jumex en México, el MALBA en Argentina, la colección Cisneros en Venezuela), desempeñando una función valiosa, muy beneficiosa en los países con instituciones públicas escasas y débiles organizativa y económicamente. Los coleccionistas participan también de los consejos de museos públicos, apoyan sus presupuestos y dan en préstamo sus obras. En verdad, el atesoramiento privado de bienes culturales implica una responsabilidad social, que muchos coleccionistas han asumido para bien. Por supuesto, esta responsabilidad conlleva también el ejercicio de poder. En el caso de esta muestra, la buena disposición de un grupo de coleccionistas a prestar obras a un museo público ha permitido a Nekane Aramburu comisariar una exposición de gran interés que de otro modo no hubiera podido hacerse.

+ info http://www.esbaluard.org

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